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Tu palabra es una lámpara a mis pies; y una luz en mi camino. Salmo 119:105 |
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Una vez , la catequista de segundo grado, les estaba contando a los niños sobre la oración, Mientras conversaban se le ocurrió preguntar si todos se acordaban de rezar. En medio de las voces de todos se destacaba la voz de Rosita, que levantaba la mano y decía:" maestra", "maestra", yo quiero responder. _ A ver Rosita rezas todas las noches? _ Sí maestra, todas, todas, no paso ni una noche sin rezar. _ Ah! muy bien. ¿Y las oraciones de la mañana, tambíen te acuerdas de hacerlas? _ No maestra, de día no tengo miedo.
Rezar es hablar con Dios, es cuando le decimos cuanto lo amamos, le rendimos homenaje, gloria, gratitud, alabanza.
En la
BIBLIA leemos
"Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto te premiará. Mateo 6,6.
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Una vez, un niño fue sorprendido por su mamá sacando sin permiso una galleta de una caja que habían comprado para regalarle a su tía.
La mamá para asustarlo y retarlo a portarse bien
le dijo: Y el niño muy astutamente, le contestó: -¡Uy! Es cierto; tengo que agarrar otra galleta para compartirla con Dios?
· ¿Está bien que la mamá trate de reprender a su hijo poniendo a Dios como un policía vigilando cada paso que da? · ¿Qué te parece la respuesta del chico? · La Biblia nos dice que Dios es bueno, que nos ama, que no nos espía para agarrarnos con las “manos en la masa”. Esa imagen de Dios la inventaron algunos hombres para utilizar a Dios y lograr que los demás se porten bien por miedo y no por amor.
Den gracias al Señor, pues él es bueno, pues su bondad perdura para siempre
Que lo diga Israel:¡su
bondad es para siempre! |
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Dice una antigua leyenda que, cuando Dios estaba creando el mundo, se le acercaron cinco ángeles. Uno le preguntó: ¿Qué estás haciendo? Otro: ¿Por qué haces esto? Otro: ¿Puedo ayudarte en algo? Otro ¡Uy, que extraordinario! ¿Cuánto vale todo esto? Dicen que el primero es el ángel de los investigadores y científicos; el segundo, el ángel de los filósofos; el tercero, el ángel de los que saben servir; el cuarto, el ángel de los empresarios. Y el quinto ángel, ¿saben que hacía? Miraba y aplaudía con mucho entusiasmo. Era el ángel de los sabios.
· Si estuvieras en la misma situación que estos angelitos, ¿Qué hubieras hecho o preguntado? · ¿Cuál de los cinco ángeles te parece que estuvo mejor? · ¿Frente a distintas situaciones de la vida ¿cuál de estas actitudes tomarías?
En la
BIBLIA leemos
MARTA Y MARÍA Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra. Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. En cierto momento Marta se acercó a Jesús y le dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude."
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Una vez, un maestro de la escuela pidió
que se prepararan los alumnos para el estudio de las avispas. Uno de los niños, que era muy vago, consiguió copiar el trabajo de uno de sus amigos. Se sacó un muy bien diez felicitado. Otro niño, que no era muy estudioso pero se esforzaba, hizo su trabjo con un poco de material de la biblioteca y de un viejo diccionario que había en la casa. Apenas sacó un cinco, y el maestro no lo felicitó. Pero un día se habían ido de paseo a un parque toda el aula, estaban recorriendo un bosquecito y se encontraron un panal de avispas. EL niño de la mala nota se acordaba de lo peligrosos que son esos insectos y se alejó , mientras avisaba a sus compañeros. En cambio... el niño de diez, que no había leído ni una letra sobre las avispas, cogió un palo y le dio un golpe al panal. Las avispas salieron asustadas y lo picaron en la cara, en los brazos y en todas partes del cuerpo... Estudias para saber, o sacar buena nota?
Conozco muchos niños y muchos grandes que hacen las cosas para cumplir. Eso no les sirve para nada; sin embargo, creen que lo que vale son las apariencias. En
la BIBLIA leemos Pobres de ustedes fariseos, que gustan ocupar el primer puesto en las sinagogas y recibir saludos en las plazas! Pobres de ustedes, porque son como esos sepulcros que los blanquean por afuera pero tienen toda podredumbre adentro, no se notan y se camina sobre ellos sin saberlo! Lucas 11,43-44
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La profesora, preguntó a los niños quién sabría
explicar quién es Dios. Uno de los niños levantó el brazo y dijo:
- Dios es nuestro padre. El hizo la tierra, el mar y
todo que está en ella; nos hizo como hijos de Él.
La profesora, queriendo buscar más respuestas, fue más
lejos:
- ¿Como saben que Dios existe, si nunca Lo han visto?
La sala quedó toda en silencio…
Pedro, un niño muy tímido, levantó la mano y dijo:
- Mi madre me dijo que DIOS ES COMO EL AZÚCAR en mi
leche que ella prepara todas las mañanas. Yo no veo el azúcar
que está dentro de la taza en medio de la leche, pero si ella me
lo saca, queda sin sabor.
Dios existe, y está siempre en el medio de nosotros,
solo que no lo vemos.
Pero si Él no está, nuestra vida queda sin sabor.
La profesora sonrió y dijo:
- Muy bien, Pedro, yo les enseñé muchas cosas, pero tú
me enseñaste algo más profundo que todo lo que yo ya sabía.
Yo ahora sé que Dios es nuestro azúcar y que ESTÁ TODOS
LOS DÍAS ENDULZANDO NUESTRA VIDA.
Le dio un beso y salió sorprendida con la respuesta de
aquel niño.
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La sabiduría no está en el conocimiento, pero sí en la
vivencia de DIOS en nuestras vidas, pues teorías existen muchas,
pero dulzura como la de DIOS no existe todavía, ni en los
mejores azúcares…
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