El Paralítico

                                 

 Jesús enseñaba por todas partes de Galilea, eran muchos los que lo seguían.

Un día, regresó a Capernaúm, llegaron 4 hombres cargando en una camilla a su amigo, éste no podía caminar estaba paralítico, en la casa donde estaba se llenó tanto que no había espacio para caminar, ya no se podía entrar por la puerta, era imposible. El pobre hombre se entristeció  y perdió la esperanza de acercarse a Jesús.

Los 4 hombres que eran sus amigos empezaron animarlo decían:

“¡Hallaremos alguna manera de hacerte entrar la casa!”

Pero la gente estaba rodeando la puerta, y las ventanas eran demasiado estrechas para entrar por ellas. Muchas casas tenían una escalera afuera para llegar al techo .

“¡Probemos el techo!” dijo un de los hombres. Los hombres llevaron a su amigo al lado de la casa y lograron levantarlo despacito con mucho cuidado.Despues hicieron un hueco en el techo y bajaron al paralítico con su camilla, al cuarto donde se encontraba Jesús.

Jesús vió la gran fe de este hombre y sus amigos. Lo miró y le dijo:

“Tus pecados te son perdonados.”

Habían algunos maestros de la ley judía en la casa, y se dijeron:  “¿Cómo tiene este hombre el derecho de decir algo así?

 Dios es el único que puede perdonar los pecados.”

Jesús sabía lo que estaban pensando, entonces dijo:

“¿Es más fácil decir, ‘Te perdono tus pecados,’ o ‘¡levántate y anda!’?

 Se volvió al paralítico: y le dijo  “¡levántate y anda!           

 El hombre se levantó, tomó la camilla y se fué de la casa.

 Todos estuvieron asombrados y alabaron a Dios.

“¡Nunca hemos visto tales cosas!” dijeron ellos.

 

 

 

 

Cuando se presentó el paralítico ante Jesús tenía parálisis del cuerpo y a la vez tenía una parálisis del alma. ¿Qué parálisis era más urgente de sanar?....

La mentiras, las peleas, la desobediencia  inmovilizan  ¿A quien vamos a dirigirnos para poder movernos nuevamente?

 

Jesús sanó a los cojos y dio vista a los ciegos. Hizo milagros para demostrar que en verdad Él es Dios, que Sus enseñanzas son verdaderas, y que Él puede perdonar nuestros pecados.

 

 

                       

   ABBA José  


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