Para que entendiéramos bien el perdón de Dios,

Jesús contaba a sus amigos la parábola del

El Hijo Pródigo (Lucas 15)

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Había una vez un granjero que tenía dos hijos muy distintos, el pequeño le dijo un día: padre, dame mi parte de la herencia”. Y se fue. Mientras el hijo mayor se quedó en la casa y ayudó a su padre, el menor se fue a vivir a un país  muy lejano y allí gastó toda su fortuna viviendo de mala manera.

Cuando lo gastó todo, no tuvo más remedio que ponerse a cuidar cerdos. Entonces se acordó de su padre y decidió: “volveré a casa de mi padre”

Y volvió arrepentido

Su padre le vio regresar y le abrazó y le llenó de besos.Él le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Y el padre celebró una fiesta.

Cuando el hijo mayor volvió del campo, se enojó mucho."Yo me he quedado trabajando y ayúdandote, mientras que mi hermano gastó tu dinero. Y tú nunca me distes una fiesta, le dijo al Padre.

El Padre le dijo al hijo mayor "Tú eres importante para mí. Todo lo que tengo será tuyo. Pero tu hermano lo daba por perdido y ahora lo he reencontrado. Por eso vamos a celebrar su regreso"

Jesús contó la parábola del hijo pródigo para enseñarle a la gente a saber perdonar

 

 


 
 

 

 

Jesús lee en nuestro corazón y nos espera para que le pidamos perdón.

Entonces se alegra mucho, porque volvemos a ser sus amigos y puede darnos todo lo que nos ha prometido.
 

 

   

 


ABBA José

 

 

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