"
Mas TODOS NOSOTROS , que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu“ 2 Corintios 3:18
Hay una revelación de Dios cuando él se manifiesta y es que descubrimos que somos pecadores, nos vemos tal como somos realmente.-Las apariencias se van, y queda al descubierto quienes somos .
“¿"Mujer, ¿dónde están tus acusadores? Juan 8:1:11 El Maestro escribía en el suelo con el dedo. Esta mujer estaba aterrada venía de ser traída a la fuerza, de manos acusadoras y ella ignoraba en qué manos ahora caía.
Pero de los labios
de Jesús, salió la palabra de liberación, de salvación
"El que no tenga pecado, que arroje
la primera piedra".
… y las
piedras fueron arrojadas una a una, pero no a la mujer, sino al suelo (te
imaginas ese momento?)
Hay algo que ve Dios que no ve el hombre, muchos quedamos al margen, fuera de carrera para mucha gente, porque tiene otra escala de valores, porque pesa más la apariencia que la riqueza interna de las personas.
¿Qué se esconde detrás de cada hombre y mujer?
¿Qué ve Dios en nosotros?
Padre nuestro...
Avemaría...
Gloria
Es el momento de la renovación,
de verte frente a un espejo
y ver cuadro a cuadro que hacen falta muchos cambios,
pero sólo se logra cuando hay intimidad, cuando se quiebra el corazón,
cuando estamos a sus pies, y cuando su Espíritu nos “quema” y nos transforma.-
Las apariencias se van, y queda al descubierto quienes somos y valoramos más que
El AMOR DE DIOS ES MUY GRANDE; EL FIJA SUS OJOS EN TI.-

Que Dios te bendiga y te guarde.

Alma de Cristo San Ignacio de Loyola
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén


“Adoramus te, sanctissime Domine Jesuchriste, hic et ad omnes ecclesias tuas quae sunt in toto mundo et benedicimus tibi quia per Sanctam Crucem tuam redemisti mundum”.
“Te adoramos, oh Santísimo Señor Jesucristo, aquí y en todas tus iglesias del mundo y te bendecimos porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo”.
![]()

![]()