
Navidad es una fiesta de cumpleaños donde se le compran regalos a todos
menos al niño que cumple. Donde se hace una fiesta y no se invita al
homenajeado, donde aún se trata de que no se mencione el nombre del niño que
nació, que triste, su nombre es JESUS. El Apóstol Pablo, un
hombre que un día fue su enemigo y que se rindió a El, dice
que: frente a ese nombre se doblará toda rodilla en el cielo, en la
tierra, y hasta en el infierno y a este "nombre sobre todo nombre"
lo queremos borrar de nuestras vidas.
Para más confusión y desconsuelo en los últimos años, hemos visto surgir
ciertos lideres (vamos a llamarlos así) cristianos que se han sumado a la
campaña de enemigos de la Navidad. Desde estaciones radiales gritan: Es una
fiesta pagana!, y se basan en esta "guerra santa" contra la celebración del
nacimiento de Jesús, en que la antigua Roma celebraba ese día la fiesta del
"sol invicto". Al diablo no le faltan "casualidades". Otros grandes
estudiosos de la Palabra de Dios reclaman que Jesús no nació en esta fecha.
Por lo tanto la solución para muchos es olvidarse de esta fiesta. Pobres
predicadores que quieren privar al cristianismo de lo más hermoso de Aquel
que le dio vida, la sensibilidad.
Para los que unen sus fuerzas con el enemigo aclaremos algunos puntos:
- Los cristianos no celebramos fechas,
celebramos hechos.
Nosotros nos alegramos y celebramos el hecho de Aquel que no cabe en el
universo quiso nacer de una virgen en este pequeño planeta del inmenso
universo para reconciliar al hombre con su Creador.
- Como todo hecho neotestamentario, la Navidad tiene precedencia bíblica.
Inclusive, el día 25 de Diciembre ya era celebrado en el antiguo Pacto,
para los "fundamentalistas" les voy a dar el dato: se encuentra en el
primer libro de los Macabeos 4-52. Aunque este libro está considerado por
muchos cristianos como deuterocanónico (apócrifo) ningún estudioso serio
dudaría de su valor histórico.
Además lo que a continuación detallo está atestiguado por un escritor tan
serio como Max L. Margolis en su libro: "A History of the Jewish People" –
página 140. Según el libro de los Macabeos el templo y el altar fueron
profanados. Judas Macabeos y sus hermanos ordenaron a los sacerdotes que
purificaran el santuario y echaran fuera el altar profanado. En su lugar se
edificó un nuevo altar y en la madrugada del 25 de kisleu, correspondiente a
nuestro mes de diciembre, fue consagrado. La fachada del templo fue adornada,
se encendieron luces y fue grande la alegría en el pueblo. Este es el origen
de la fiesta de "Hanukah", donde también se le dan regalos a los niños.
También en la madrugada del 25 de kisleu, los cristianos celebramos el
nacimiento de Jesús. Así como el altar profanado fue echado fuera y se
construyó un altar nuevo, así también el sacrificio antiguo y una ley
profanada por preceptos humanos fueron anulados con el nacimiento del Mesías
y un nuevo altar con un sacrificio perfecto fue instaurado para regocijo y
salvación de toda la humanidad.