Padres de la Iglesia en un mes

 

 

 

 

Roger E. Bonilla

 

 

 

 


 

INVITACION

 

 

 

 

¿Qué es eso de los “Padres de la Iglesia”?

¿Porqué los católicos a veces mencionan a estos mentados Padres de la Iglesia?

¿De qué sirve aprender de estas personas, si con la Biblia es más que suficiente?

¿Porqué cada vez hay más pastores evangélicos que se convierten al catolicismo después de leer a los Padres de la Iglesia?

¿Quiénes son esos tales Padres de la Iglesia?

 

Quiero aclarar que Padres de la Iglesia no tiene nada que ver con nuestros sacerdotes parroquiales. Los Padres de la Iglesia fueron cristianos distinguidos de la Iglesia Primitiva, de los primeros siglos del cristianismo.

 

Ellos fueron grandes líderes, muy estudiosos y profundamente espirituales. Muchos fueron torturados y murieron en el martirio. Los Padres de la Iglesia escribieron prédicas, cartas, enseñanzas que nos han llegado hasta hoy en día.

 

Los documentos originales están allí... en los museos...

 

Es muy importante conocer algunos escritos de los Padres de la Iglesia. Ellos escucharon a los Apóstoles y transmitieron estas enseñanzas a sus discípulos.

 

Se van a sorprender de las enseñanzas de estos primeros líderes cristianos y de cómo entendieron ellos las citas bíblicas.

 

¡La Iglesia no terminó con la muerte de San Juan Apóstol! ¡La Iglesia continuó con los discípulos de los Apóstoles! ¡Esto hay que buscarlo en la historia!

 

¿Quieren recibir pequeños comentarios (muy pequeños) acerca de estos tales Padres de la Iglesia? ¿Sienten que no están seguros si están en la Iglesia correcta? ¿Tienen dudas que el Jesús que se predica no sea el correcto? ¿Quieren aunque sea por curiosidad leer algunos fragmentos de los Padres de la Iglesia?

 

Mándeme un E-mail: rebonill@gmail.com

 

¡Estoy empezando un ciclo de pequeños comentarios (muy pequeños) acerca de los Padres de la Iglesia!

 

¡Un saludo!

 


 

I.       Importancia de los Padres de la Iglesia.

 

¡Bienvenidos a los comentarios de los Padres de la Iglesia!

 

Mi nombre es Roger Bonilla y estaré compartiendo con ustedes un mes completo de comentarios acerca de los Padres de la Iglesia. En la medida de lo posible, los comentarios serán diarios, pero serán 30 comentarios.

 

Es importante entender que la Iglesia que fundó el señor Jesús no se perdió en la historia. El señor Jesús prometió que Él estaría con esa Iglesia hasta el fin de los tiempos.

 

Entonces, esa Iglesia sobrevivió con la muerte de San Juan Apóstol, ¿no? Por supuesto. Los Apóstoles tuvieron discípulos y las enseñanzas fueron transmitidas, primero verbalmente y después por escrito.

 

Los Padres de la Iglesia fueron cristianos distinguidos de la Iglesia Primitiva. No todos los cristianos sabían leer y escribir. La gran mayoría de los cristianos vivían su fe, basada en la enseñanza de los líderes cristianos.

 

Los Padres de la Iglesia fueron grandes líderes, muy estudiosos y profundamente espirituales. Muchos fueron torturados y murieron en el martirio. Los Padres de la Iglesia escribieron prédicas, cartas, enseñanzas que nos han llegado hasta hoy en día. Los documentos originales están allí... en los museos...

 

Pero, al fin y al cabo, ¿para qué aprender de esos personajes? ¿No es suficiente leer la Biblia y pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine? Quizás sea así. Sin embargo, si mi enseñanza personal en un tema muy importante, se opone a lo que enseñan otros... averigüe qué clase de espíritu fue el que lo iluminó...

 

Esa es la importancia de los Padres de la Iglesia. Ellos escribieron enseñanzas de los primeros cristianos, o sea, los cristianos apostólicos que escucharon a los Apóstoles y sus sucesores.

 

Los Padres de la Iglesia se enfrentaron contra los judíos y la Ley Mosaica que los oprimía. También se enfrentaron a los filósofos griegos aristotélicos, hombres cultos y muy bien formados en la intelectualidad. Los Padres de la Iglesia se enfrentaron a los ateos, que se burlaban de sus creencias y contra los romanos que los persiguieron y los martirizaron. También se enfrentaron a los gnósticos, que eran hombres educados, influyentes y estudiaban en la Gran Biblioteca de Alejandría.

 

Finalmente se enfrentaron entre ellos mismos: los “cristianos” que enseñaban cosas extrañas. Eso se llama “herejías”.

 

¿Saben qué? La Iglesia sobrevivió. El señor Jesús prometió que ni las Puertas del Infierno podrían vencerla.

 

¡Bienvenidos a los comentarios de los Padres de la Iglesia!


 

II. Adivinanza.

 

Estimados hermanos,

 

Sigamos con una dinámica. ¿Les gustan las adivinanzas? A mí me encantan.

 

Les propongo la siguiente: ¿Qué es lo que se está describiendo a continuación?

 

“El día que se llama ‘Día del Sol’ se celebra una reunión de todos los que viven en la ciudad o en el campo. En esa reunión se lee el Evangelio o a los Profetas. Cuando el lector termina de leer, el encargado de la reunión nos la explica y nos dice que imitemos estas enseñanzas. Después, nos levantamos y llevamos nuestras ofrendas. Se le ofrece pan y vino revuelto con agua al encargado de la reunión. Se ofrece a Dios. Todos nosotros damos gracias y decimos ‘AMEN’. Luego se distribuye el pan y el vino que han sido consagrados entre los participantes. Unas personas que se llaman ‘diáconos’ llevan el pan y el vino a los que no pudieron venir. Nos damos el beso de la paz entre nosotros”.

 

¿Qué se está describiendo?

 

Si. Exactamente = Una Misa Católica en el día Domingo (Día del Sol=Sunday) con todos sus detalles.

 

Lo que es mucho más interesante es que esa descripción se hizo en el año 155 de nuestra era.

 

¡Año 155DC! A pocas décadas que fuese escrita la última línea del Apocalipsis.

 

San Justino El Mártir, es quien escribe esto. El Emperador romano Antonino Pío va a desatar una terrible persecución contra los cristianos. San Justino no se quedó con los brazos cruzados ni dijo “los cristianos no debemos entrometernos en política”.

 

San Justino escribió una carta al Emperador explicando las creencias de los cristianos y sus reuniones. San Justino salió a la defensa de sus hermanos en la fe contra el cruel Emperador.

 

Hermanos, los cristianos del año 150DC celebraban la misa en el día Domingo exactamente como se celebra hoy los miembros de la Iglesia Católica.

 

La evidencia es aplastante. La carta de San Justino es ESPECTACULAR.

 

Los primeros cristianos hacían las mismas cosas que los católicos en sus reuniones: Ellos se reunían los Domingos, se leía el Evangelio, el sacerdote lo explicaba, se hacían ofrendas, practicaban la Eucaristía, comulgaban, se daban la paz y los diáconos llevaban la comunión a los que no llegaron. Al igual como lo hacen los católicos hoy en día...

 

Si usted es católico, no falte a la misa del Domingo en su parroquia. Si usted no es católico y tiene dudas, acérquese a un católico comprometido.


 

III. Rumbo al Coliseo.

 

Estimados hermanos,

 

Esta adivinanza es más difícil. ¿En qué año se escribieron los siguientes fragmentos?

 

“Saludos a Burho, el Diácono según Dios”.

“Debemos ver al Obispo como a Cristo mismo. No discutan con el Obispo, para que estar sometidos a Dios”.

“Si alguno no está en el santuario, se priva del pan de Dios. Obedezcan al Obispo y al Presbiterio en unidad de mente, rompiendo un mismo pan que es medicina de inmortalidad, antídoto para no morir, y alimento para vivir en Jesucristo por siempre”.

“Los que confunden a una familia con enseñanzas extrañas no heredarán el Reino de Dios”.

“Al Príncipe de este mundo le ha sido ocultada la virginidad de María, su alumbramiento y la muerte del Señor: tres misterios sonoros, que fueron realizados en el silencio de Dios”.

 

Veamos. Parece que lo escribió un sacerdote católico en el 2008. (frío, frío).

Entonces, ¿quizás en 1970, por allí? (frío, frío). Entonces, ¿por allí de 1800? ¿1700? ¿1600?

 

Son fragmentos de una carta escrita por San Ignacio de Antioquia. Esa carta se escribió en el año 110 de nuestra era.

 

Increíble: Año 110DC. San Ignacio necesariamente debe haber escuchado predicar a San Juan Apóstol.

 

San Ignacio fue condenado a morir en las arenas del Coliseo Romano devorado por los leones. La historia de San Ignacio es conmovedora. En su camino al martirio, en vez de ponerse a llorar y a patalear, escribe algunos consejos a las comunidades cristianas.

 

¡Los cristianos del año 110DC tenían enseñanzas que son las mismas que tienen los católicos hoy en día!

 

Y la cosa es más seria: San Ignacio escribe esta carta a los cristianos de la ciudad de Efeso, la comunidad de San Juan Apóstol. Si los efesios hubieran leído algo extraño a la fe de ellos, hubieran echado esa carta al basurero o la hubieran quemado, ¿no les parece?

 

El original de esa carta aún existe. Los efesios la leían en sus liturgias.

 

Los católicos tenían las mismas enseñanzas de los antiguos cristianos. Ellos tenían Obispos, Presbíteros y Diáconos, se sujetaban al Obispo, practicaban la Eucaristía que para ellos era Vida Eterna y rechazaban las herejías. Ellos eran particularmente marianos. Incluso los que son del Príncipe de este mundo [Satanás] no entienden ni la Virginidad de María, ni cómo nació el señor Jesús, ni porqué murió (tres misterios).

 

Si usted es católico, usted comparte la fe de los cristianos primitivos. Si usted no es católico, sería muy bueno que se acerque a un católico comprometido.


 

IV. No boten a los Presbíteros.

 

Queridos hermanos,

 

Volviendo al estudio de los Padres de la Iglesia, leamos algunos fragmentos de una carta que envió San Clemente Romano a los cristianos de la comunidad de Corinto.

 

¿Quién era ese tal Clemente? Según los historiadores, Clemente fue el tercer Obispo de la ciudad de Roma. Clemente fue un pagano convertido al Cristianismo. El conocía a San Pedro y a San Pablo. De hecho, ¡el mismo San Pablo le menciona en la carta a los Filipenses (4, 3)!

 

¿Se acuerdan de la comunidad de Corinto? Era un desastre. Cuando leemos las cartas del San Pablo a los Corintios, verán que ellos eran una calamidad: Uno de ellos se acostaba con su propia madre, algunos se emborrachaban en las Eucaristías y habían grupos sectarios.

 

Y les cuento más: En algún momento, los Corintios echaron a sus Presbíteros y pusieron a otros presbíteros que les conviniese. ¡Qué terrible! ¿Se imagina lo que es echar a patadas a los sacerdotes y poner a otros fulanitos que “hablen más bonito”?

 

Miren algunos fragmentos de esa carta escrita por Clemente en el año 80 de nuestra era.

 

“No quiten a los Presbíteros de sus cargos, no pueden echar a los Presbíteros de su ministerio”. “Es indigno que hayan expulsado a los Presbíteros por culpa de dos o tres personas. ¡Qué vergüenza! Nosotros recibido estos informes… y también nuestros enemigos…”. “Lo que han hecho no sólo es blasfemia, sino que también nuestros enemigos se van aprovechar de eso”. “Obedezcan a los Presbíteros y reciban disciplina. Es mejor recibir disciplina que ser expulsados del rebaño de Cristo y de ser borrados del libro de Dios”.

 

¡Qué duro hablaba Clemente, el Obispo de Roma y sucesor de San Pedro! Año 80DC.

 

Y hay más. Saquen un mapa. Frente al puerto de Corinto, al otro lado del mar, estaba la ciudad de Efeso. ¿Saben quién vivía allí?= ¡El Apóstol San Juan! ¡Si! ¡Aún estaba vivo!

 

Piensen: Si hay un problema en Corinto, ¿a quién irían a quejarse? ¿Al Apóstol San Juan, que era discípulo del señor Jesús o a un pagano convertido que vivía en la lejana ciudad de Roma?

 

Hermanos, el mismo Apóstol San Juan se sujetó a la autoridad del Obispo de Roma. San Juan no intervino en ese problema. Los cristianos del año 80DC reconocían en el Obispo de Roma al sucesor de San Pedro, exactamente como lo hacen hoy día los miembros de la Iglesia Católica.

 

A Clemente lo agarraron en medio de una persecución. Lo torturaron, le amarraron un ancla al cuello y lo echaron al mar.

 

Si usted es católico, ore por sus Presbíteros y escuche sus consejos. El eco de la voz del señor Jesús se puede escuchar en la boca de los Presbíteros. Si usted no es católico y tiene dudas, acérquese a un católico comprometido.  


 

V. Cada vez más cerca…

 

Hermanos,

 

¡Cada vez nos acercamos más y más al tiempo de los Apóstoles! Hoy les hablaré de un documento llamado “La Didajé”.

 

Es el documento cristiano más antiguo que se conoce y está conservado. Está fechado para el año 70 de nuestra era.

 

¡Año 70DC! Entonces ese documento es incluso más antiguo que el mismo Evangelio de San Juan. ¡A unas pocas décadas de la resurrección del señor Jesús!

 

¿Qué contiene ese documento?

 

“La Didajé” es una especie de “manual” que se escribió para los primeros misioneros cristianos. Recordemos que en el año 70DC, aún no estaba escrito el Nuevo Testamento completo y los misioneros cristianos no podían llevar en sus bolsas los incómodos pergaminos del Antiguo Testamento, porque sencillamente habían muy pocos.

 

Veamos algunos fragmentos de “la Didajé”:

 

- “No matarás al hijo en el seno materno…”

- “Hijo mío, no consultes a los astrólogos ni desees ver lo que ellos te muestran…”

- “Busca el rostro de los santos, encuentra descanso en sus enseñanzas… ”

- “Si consigues algo por tu trabajo, da de ello como rescate de tus pecados…”

- “En la reunión de los santos confesarás tus pecados…”

- “Echa agua tres veces sobre la cabeza del que se va a bautizar, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo…”

- “Que nadie coma ni beba de la Eucaristía, sino sólo los bautizados…”

- “No discutas con el sacerdote de Dios…”

- “El Día del Señor [Domingo] reúnanse y partan el pan, después de haber confesado sus pecados, a fin que ese sacrificio sea puro…”

 

Hermanos, los misioneros cristianos del año 70DC tenían enseñanzas que son las mismas que tienen los católicos hoy en día.

 

Ellos se reunían los Domingos, no leían el horóscopo, seguían el ejemplo de los santos, se confesaban, bautizaban de forma trinitaria rociando con agua, practicaban la Eucaristía, obedecían a los sacerdotes, censuraban el aborto y daban ofrendas.

 

Si usted es católico, yo le diría que aprenda más de su fe. Si usted no es católico y tiene dudas, acérquese a un católico comprometido.


 

VI. La muerte de un anciano.

 

Hermanos,

 

Avanzando en el estudio de los Padres de la Iglesia, hoy les contaré una historia muy triste: La muerte de San Policarpo de Esmirna.

 

¿Policarpo? ¿Quién es Policarpo? Policarpo era ni más ni menos que uno de los discípulos de San Juan Apóstol.

 

Policarpo fue un líder cristiano de la ciudad de Esmirna. Era una persona mayor, muy noble y muy respetada.

 

La muerte de Policarpo fue horrible. El anciano Policarpo fue capturado por los paganos a causa de su fe cristiana. Lo torturaron, lo apuñalaron, murió desangrado y finalmente, como si fuera poco, los paganos quemaron su cuerpo. Si leemos Apocalipsis 2, 8-10, hay una clarísima profecía acerca del martirio de los cristianos en Esmirna.

 

Muy tristes, la parroquia de Esmirna le escribe a otra parroquia contándoles lo que le pasó al anciano Policarpo. Esa carta se conoce como “El Martirio de Policarpo”.

 

Veamos algunos fragmentos de esa carta escrita en el 155 de nuestra era.

 

“Adoramos a Jesús, pero a los mártires, los respetamos como merecen”.

“El Magistrado dijo “¡Policarpo! ¡Entra en razón, hombre! ¿Qué hay de malo en decir que el ‘César es Señor’ y ofrecerle incienso?”. Policarpo respondió: “No puedo blasfemar de mi Rey. Tú eres una autoridad designada por Dios, pero no en contra nuestra”.

“Ellos quemaron el cuerpo de Policarpo, pero después recogimos sus huesos, que son mucho más valiosos que piedras preciosas y que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado; donde el Señor nos permitirá congregarnos”.

 

¡Los católicos hoy en día tienen las mismas enseñanzas de la parroquia de Esmirna del 155DC, una de las parroquias fundada por San Juan Apóstol!

 

Ellos respetaban a los mártires (¡no los adoraban!). Ellos se sujetaban a las autoridades civiles, de hecho reconocían que eran puestas por Dios. En caso que las leyes del Emperador estaban en contra de los valores cristianos (como las leyes pro-aborto hoy en día), ellos preferían obedecer a Dios. Incluso si tenían que morir por eso. Finalmente, ellos tenían una especial veneración por los huesos de los mártires. De hecho, ¡las ponían en un lugar adecuado y allí se congregaban! Algo así como “reliquias”.

 

¡Eso es suena demasiado católico!

 

Si usted es católico, usted comparte la fe de los cristianos primitivos. Si usted no es católico, sería muy bueno que se acerque a un católico comprometido.


 

VII. Camino al Coliseo Romano.

 

Hermanos,

 

¿Se acuerdan de San Ignacio de Antioquia? Exactamente, ese mismo. El que fue condenado a morir en las arenas del Coliseo Romano devorado por los leones.

 

La historia de San Ignacio es conmovedora. En su camino a Roma, pasa por varias comunidades cristianas, despidiéndose de ellos y dándoles ánimo.

 

Los cristianos besaban las cadenas de San Ignacio, quien con mucha alegría les animaba a que permaneciesen firmes en la fe.

 

Veamos los fragmentos de otra carta que escribió San Ignacio a la comunidad cristiana de Magnesia. Como recordaremos, esa serie de cartas fueron escritas en el año 110 de nuestra era. San Ignacio necesariamente debe haber escuchado predicar a San Juan Apóstol.

 

“Aunque el Obispo sea joven, no se aprovechen de esto. Obedézcanle en todo”.

“Eso también va por los Presbíteros: No se aprovechen de la juventud del Obispo”.

“Quien cree que está engañando al Obispo que es visible, más bien está engañando al que es Invisible”. “Algunos hablan bien del Obispo, pero no se portan como él indica. Esos no tienen buena conciencia”. “Permaneced unidos y en armonía con el Obispo, los Presbíteros y los Diáconos”. “No hagan nada sin consultar con el Obispo o los Presbíteros”.

 

¡Impresionante! ¡Los cristianos del año 110DC tenían enseñanzas que son las mismas que tienen los católicos hoy en día!

 

Esos cristianos tenían Obispos, a los que se les debía obediencia, a pesar que fueran jóvenes. Los Presbíteros debían obediencia al Obispo, que era un representante de Jesús en la tierra. Los cristianos seguían los consejos de los Obispos, Presbíteros y Diáconos y se censuraba a los grupos parroquiales que hacían cosas a escondidas de ellos.

 

Ese viejo habla bien fuerte, eh.

 

Incluso es enseñanza más estricta que la que vemos hoy en día en la Iglesia Católica, porque por allí hay católicos, incluso sacerdotes [de poco cerebro y mucha lengua], que andan criticando al Obispo de Roma y sucesor de San Pedro.

 

No es mi intención hacer sentir mal a nadie.

 

San Ignacio murió despedazado en el Coliseo Romano. San Ignacio nos exhorta que obedezcamos a nuestros sacerdotes en todo. La voz de ellos es la voz del mismo señor Jesús.

 

Si usted es católico, obedezca a su sacerdote y déjese pastorear por él. Si usted no es católico, trate de comprender porqué nos sujetamos a nuestros sacerdotes. La mansedumbre, es un don del Espíritu Santo. Sólo los que son espirituales se dejan pastorear.


 

VIII. Un Defensor del Evangelio.

 

Estimados hermanos,

 

Durante los primeros años de Cristianismo, proliferaron muchos “Evangelios”… ¡Más de 150 Evangelios! Ustedes han escuchado de algunos: “Evangelio de Judas”, “Evangelio de Magdalena”, “Evangelio de Tomás” y un largísimo etcétera…

 

¿Cómo saber que los cuatro Evangelios que conocemos son los correctos?

 

¿Qué haría usted si una persona de la Nueva Era viene y le dice que el “Evangelio de Magdalena” es el correcto y que usted debería tener muchas amantes (además de su esposa) para esparcir su “semilla por el mundo”, porque el mismo Jesús tuvo al menos cinco esposas y un marimba de hijos?

 

Solución= Lea a los Padres de la Iglesia.

 

Los cristianos tuvieron que discernir, con el auxilio del Espíritu Santo, cuáles eran los Evangelios correctos donde se predicaba el Jesús correcto.

 

¿Dónde está el Espíritu Santo? Puedo invocarlo de forma personal y tener mi propio Pentecostés personal e individual, como quien dice “Hecho a la medida”. NO. El Espíritu Santo se queda en la Iglesia, actúa en la Iglesia, se mueve en la Iglesia, en donde están los Apóstoles y sus sucesores, que son los sacerdotes.

 

Veamos algunos fragmentos de San Papías, Obispo de la ciudad de Hierápolis. Él fue otro discípulo de San Juan Apóstol y escribió cerca del año 125DC.

 

“Marcos, intérprete de Pedro, escribió con diligencia cuanto recordaba… Estuvo con Pedro, quien predicaba el Evangelio según las exigencias de los oyentes”. “Mateo escribió en dialecto hebreo los dichos de Jesús”.

 

¿Sabían que no hay ninguna cita bíblica que diga que alguien llamado Marcos escribió un Evangelio según San Marcos?

 

Esa es casualmente la importancia de leer a los Padres de la Iglesia. Los cristianos del año 125DC leían los mismos Evangelios que leemos hoy todos los cristianos. Eso se llama “Tradición” = Pasar enseñanzas de amigo a amigo, de padre a hijo, de maestro a alumno.

 

Gracias a San Papías y a otros Padres de la Iglesia que defendieron, copiaron y cuidaron las Sagradas Escrituras, podemos leer y predicar el Evangelio correcto hoy en día.

 

Católicos y no-católicos tenemos que agradecer a Dios por personas como San Papías que a pesar de las extrañas enseñanzas, ellos transmitieron el Evangelio correcto y predicaron el Jesús correcto.


 

IX. Lo dijo un pagano.

 

Queridos hermanos,

 

Avanzando con el estudio de los Padres de la Iglesia, hoy no hablaré de ninguno de ellos. Hoy hablaré de un enemigo de ellos.

 

Un pagano. Su nombre: Celso.

 

Hoy me pasaré al bando contrario. Es necesario ser objetivos y saber qué era lo que pensaban los paganos de los cristianos. No es malo conocer a los enemigos, ¿verdad que no?

 

Celso, fue un pagano muy educado, que escribió un ataque muy agrio contra las enseñanzas y el comportamiento de los cristianos.

 

Leamos algunas frases de su obra:

 

“Ellos se sienten orgullosos de la burla de todos: ¡Son cristianos!”.

“Ellos son dignos de su dios, demuestran que sólo quieren conquistar a los ingenuos, a las almas viles, a los imbéciles, a las mujeres, a los pobres y a los niños”.

“Que Dios haya bajado a la tierra para justificar a los hombres es algo que no necesita de largos discursos para refutarlo”.

“Algunos de ellos renuncian a casarse, a ser padres y a cumplir con las funciones de la vida…”  “Dicen que su dios nació de una virgen, ¿Por qué iba a tener necesidad de insuflar a su dios en el vientre de una mujer? ¿No se supone que su dios ya sabía fabricar hombres?

 

Celso da pistas de las enseñanzas de esos cristianos:

 

Su fe era pública, a pesar de las burlas de los demás. Ellos recibían a todas las personas sin distinción. Celso menciona que los niños eran parte de los cristianos. Para ser “cristiano público”, era necesario el bautismo, entonces podríamos pensar que los cristianos ya practicaban el bautismo en niños. Los cristianos creían que Dios mismo había bajado a la tierra a salvar a la humanidad. Algunos hombres (los sacerdotes) practicaban el celibato y predicaban que Dios había nacido de una virgen.

 

Eso es enseñanza 100% Católica y Apostólica. Celso escribió su ataque en el año 178 de nuestra era. Los cristianos del año 178DC contra los que escribió el mentado Celso, tenían las mismas enseñanzas que tienen los católicos hoy en día.

 

Conste, estoy escribiendo lo que dijo un enemigo de los cristianos. Celso no tiene nada que ver con los cristianos.

 

La Iglesia Católica es la misma Iglesia de los primeros cristianos. Ellos practicaban su fe en forma pública, recibían a todos en la Iglesia, bautizaban niños, creían que Jesús era Dios que vino a la tierra, los sacerdotes practicaban el celibato y creían en la virginidad de María. Igual que los católicos.


 

X. Tengan cuidado con este…

 

Queridos hermanos,

 

¿Se acuerdan de San Policarpo? ¿Al que apuñalaron y quemaron los paganos? Pues ese anciano tenía un discípulo, que se sentaba a sus pies cuando predicaba el Evangelio.

 

Ese muchachito se llamaba San Ireneo de Lyon.

 

San Ireneo fue discípulo de segunda generación de San Juan Apóstol. El aprendió de su maestro San Policarpo, que a su vez fue alumno de San Juan Apóstol.

 

San Ireneo escribió un manuscrito punzante, mordaz, atrevido, directo, cortante y áspero, contra los gnósticos y otras doctrinas extrañas que estaban de moda durante el 180DC.

 

¡Se sorprenderán de algunas cosas que escribe San Ireneo en el 180DC! Veamos unas pocas:

“La secta de los que veneran a Caín escribieron una historia de ficción que ellos han llamado el “Evangelio de Judas”.

“El Señor ha enseñado con claridad que las almas no pasan a cuerpos diferentes”.

"Tan pronto como uno de ustedes entre en sus "caminos de salvación", se da tanta importancia, se hincha de vanidad y se pavonea ante nosotros”.

 

Tengan cuidado con San Ireneo.

 

Desde el año 180DC ya San Ireneo había escrito contra un mentado Evangelio de Judas, rechazaba la creencia en la reencarnación y les decía “engreídos” a los que pensaban que ya tenían garantizada la salvación.

 

Sinceramente, yo no entiendo como es que TODAVIA hay gente que se creen cada programa que sale en algunos canales de TV, en las revistas de esoterismo y lo que enseñan en algunas movimientos donde engañan a las personas y les garantizan la salvación eterna a cambio de algo.

 

¡Póngale mucha atención a los escritos de San Ireneo! ¡Año 180DC! ¡Discípulo de uno que escuchó a San Juan Apóstol!

 

Y aquí viene lo que es interesante: Los gnósticos eran intelectuales, tenían dinero, la Gran Biblioteca de Alejandría, buena posición económica, poder político, eran influyentes… San Ireneo sólo tenía las enseñanzas que recibió de sus maestros. ¡Y los derrotó!

 

¡Qué importante es escuchar a los Padres de la Iglesia! San Ireneo fue capturado y fue torturado hasta la muerte.

 

Estimado hermano, si usted es católico, y le dicen algo extraño, pregunte a un sacerdote o a un catequista. Si usted no es católico, le sugiero que aprenda de la historia de su grupo, quién lo formó, si las enseñanzas de su grupo coinciden con la de estos Padres de la Iglesia, que escucharon a los apóstoles.


 

XI. Tarea.

 

Mis queridos hermanos,

 

Es momento de hacer una tarea. Yo sé que a muchos no les gusta hacer tareas, pero esta es fácil.

 

El libro del Apocalipsis en el versículo 6 de su capítulo 2, San Juan Apóstol menciona a un grupo sectario llamado los “nicolaítas”. Tanto Dios Todopoderoso como los cristianos de la Iglesia de Éfeso los han rechazado.

 

¿Quiénes son esos misteriosos nicolaítas? ¿Qué creían ellos? ¿Por qué Dios y los cristianos los han rechazado?

 

Algunas personas, supuestamente “expertos” en griego en que fue escrito el libro del Apocalipsis dicen lo siguiente:

 

“Nicolaítas. “Niko” = Clero, “laos” = laico, o sea es un grupo que quiere hacer una jerarquía en la Iglesia, que tienen privilegios especiales y que están vinculados con el César y que dominan sobre todas las naciones. Eran los líderes de la Iglesia Católica”.

 

Vamos a ver: El Apocalipsis fue escrito aproximadamente en el 90DC. Para ese tiempo, la Roma Imperial perseguía a los cristianos.

 

¡Los líderes cristianos en el 90DC no estaban vinculados con el César, más bien eran llevados a Roma para ser devorados por los leones en el Gran Coliseo Romano! ¿Se acuerdan de San Ignacio de Antioquia? ¡Los nicolaítas no podían ser los líderes de la Iglesia asociados con la Roma Imperial!

 

He aquí un ejemplo práctico de la importancia de los Padres de la Iglesia.

 

¿Se acuerdan de San Ireneo de Lyon? Exactamente, el discípulo de San Policarpo, que a su vez fue discípulo de San Juan Apóstol, autor del Apocalipsis.

 

Miren lo que San Ireneo escribe dándoles garrote a los gnósticos en su obra “Contra los herejes”: “Los nicolaítas tienen una moral relajada, tanto así que el adulterio les es indiferente, así como el comer alimentos sacrificados a los ídolos” (I, 26)

 

¡San Ireneo escribiendo en el 180DC! ¡Qué importante es escuchar a los Padres de la Iglesia!

 

¿A quién van a creerle? A un supuesto “experto” en griego del siglo 21 o a San Ireneo, que fue discípulo directo del autor del Apocalipsis y que se enfrentó cara a cara con los nicolaítas?

 

Esa es la tarea: Responder la pregunta anterior. Estimado hermano, si usted es católico, sería muy bueno que se familiarice con los Padres de la Iglesia y que invite a otros a participar en estas enseñanzas. Si usted no es católico, le felicito por interesarse en los Padres de la Iglesia. Ellos pusieron las bases de la fe cristiana en una época de confusión.


 

XII. El Coliseo espera…

 

Queridos hermanos,

 

Siguiendo el estudio de los Padres de la Iglesia, hoy comentaré acerca de una carta que envió San Ignacio de Antioquia a los cristianos de la ciudad de Tralles.

 

¡Un momento! ¡Un momento! Pero, a San Ignacio se lo habían comido los leones, ¿no?

 

Pues si… se lo comieron, pero antes de eso escribió seis cartas a las comunidades cristianas y una carta a San Policarpo. ¿Se acuerdan de San Policarpo, el viejito que apuñalaron?

 

Veamos algunos fragmentos de esa carta a los tralianos. Como recordaremos, esa serie de cartas fueron escritas en el año 110 de nuestra era. San Ignacio necesariamente debe haber escuchado predicar a San Juan Apóstol y a su discípulo San Policarpo.

 

“Si son obedientes al Obispo, no viven según los hombres, sino según Jesucristo”.

“Quienes me admiran son para mi como un azote. Aunque deseo sufrir, no sé si soy digno de ello”. “¡No escuchen a los herejes! ¡No se separen de Jesucristo, del Obispo y de las Enseñanzas de los Apóstoles!”. “Jesucristo, era de la raza de David, era el Hijo de María, nació, comió, bebió, fue crucificado y murió a la vista de todos y verdaderamente resucitó de los muertos”.

 

Ya lo he dicho, los cristianos del año 110DC tenían enseñanzas que son las mismas que tienen los católicos hoy en día. En primer lugar y eso ya lo hemos visto, esos cristianos tenían Obispos, a los que se les debía obediencia. Esa obediencia viene de Dios. Sólo los que son espirituales, se dejan pastorear.

 

En segundo lugar, el sufrimiento tenía un gran significado espiritual para esos cristianos. Morir por Jesús era un honor máximo, incluso digno de unos pocos. Es interesante que hoy en día, pasa todo lo contrario, la gente que conoce a Cristo, quieren “parar de sufrir”.

 

En tercer lugar, los herejes conocían muy bien las Escrituras, pero las entendían a su manera. Para evitar ser confundidos, los cristianos tenían que permanecer fieles al Obispo y a la enseñanza de los Apóstoles. Ellos eran cristianos apostólicos, no eran bíblicos.

 

En cuarto lugar, Jesús era verdadero Dios y también verdadero hombre que vino a la tierra y convivió con nosotros. No era un “espíritu reencarnado” como aún dicen algunos que les gusta fumar cosas que dan risa. Finalmente, San Ignacio dice que Jesús es “El Hijo de María”, no dice “Uno de los hijos de María”. Aquí tenemos antecedentes de la Virginidad Perpetua de María.

 

Estas cinco cosas me suenan demasiado católico.

 

Si usted es católico, invite a otros a participar en estos estudios de los Padres de la Iglesia. Díganles que me manden un E-mail. Si usted no es católico, le felicito por interesarse en estos temas que son de gran importancia.


 

XIII. Un valiente llamado Cuadrato.

 

Queridos hermanos,

 

Continuando con el estudio de los Padres de la Iglesia, hoy les hablaré de uno del que se conoce muy poco, se llama Cuadrato.

 

El emperador romano Adriano visitó el Asia Menor, en el 124DC. Durante esta época, los cristianos vivían terribles persecuciones. Cuadrato era un líder cristiano de esa zona del mundo.

 

Cuadrato, como buen hijo de la Iglesia, sale a la defensa de sus hermanos y escribe una carta al Emperador explicando las enseñanzas de los cristianos. Por lo general, estas cartas son para pedirles a las autoridades que detengan las persecuciones.

 

Hermanos, hay una mala noticia: La carta de Cuadrato está perdida. Sólo se conserva el siguiente fragmento:

 

“Las obras de Jesús estuvieron siempre presentes, puesto que eran verdaderas; los que curó, los que resucitó de entre los muertos no fueron vistos solamente en el momento de ser curados y resucitados, sino que estuvieron siempre presentes y eso no solamente mientras el Salvador vivía aquí abajo, sino aún después de su muerte han sobrevivido mucho tiempo”.

 

¿Tan poquito?

 

Como les dije, la carta está perdida. Sin embargo, ese párrafo pequeñito nos muestra muchas enseñanzas que debemos tomar en cuenta:

 

En primer lugar, Cuadrato salió a la defensa de nuestros hermanos en la fe. Le escribió directamente al Emperador. Cuadrato dio la cara por sus hermanos, en vez de decir “Los cristianos no nos metemos en política”.

 

Cuadrato dijo la verdad acerca de los milagros que realizó Jesús. Sabiendo que el Emperador podía mandar a investigar la veracidad de los milagros de Jesús, Cuadrato no tuvo miedo de decirle que incluso había pruebas reales.

 

Los milagros de Jesús no eran mitos o leyendas como aún dicen por allí algunos que andan en chancletas y con mucha barba. Los milagros eran tan evidentes, que Cuadrato le dice al Emperador “Hay pruebas”.

 

Cuadrato afirma que Jesús descendió del cielo, tal como lo creemos todos los cristianos.

 

Los cristianos del 124DC practicaban la solidaridad entre ellos, creían en los milagros de Jesús y sabían que Jesús había bajado del cielo. Exactamente como lo creen todos los cristianos de todos los tiempos.

 


 

XIV. Secta peligrosa.

 

¡MUCHA ATENCIÓN!

 

“Una secta muy peligrosa anda suelta por allí. Los miembros de esa secta religiosa son personas muy malas. Sus miembros tienen poca educación. Hay muchos pordioseros, prostitutas, ladrones, expresidiarios y borrachos entre sus miembros”.

 

“El culto de esta secta es misterioso. Ellos matan a un niño para sacrificio y se lo comen. Una vez muerto, esos malvados se beben la sangre del niño. Cuiden mucho a sus niños”.

 

“Tengan mucho cuidado con los miembros de esta secta. Si saben de ellos, denúncienlos a la Fuerza Pública. Se hacen llamar “cristianos”.

 

¡QUE TREMENDO SUSTO!

 

Esa fue una dinámica para que vean lo que significaba ser cristiano en los dos primeros siglos de la Iglesia. Los paganos persiguieron a los cristianos por muchas razones. Quizás el mito más popular era que los paganos decían que los cristianos “comían niños”.

 

Ya se imaginarán la indignación de las personas al darse cuenta que una secta misteriosa, asesinaba y comía niños en sus cultos. Yo personalmente los hubiera entregado a las autoridades. ¿Ustedes no?

 

¿Porqué a los cristianos les decían “come-niños”? Bueno, los cristianos, tratando de explicar su culto a los paganos, decían que en sus reuniones del Domingo se comían a “Jesús, el Hijo de Dios” y que también bebían su sangre (la Eucaristía).

 

Claro... los paganos entendieron todo al revés y pensaban que “Jesús” era un niñito a quienes mataban y sacrificaban, se comían su cuerpo y se bebían su sangre.

 

No es un chiste. Esto está en los anales históricos. Cualquier historiador corroborará esta historia.

 

Esta realidad histórica nos deja varias enseñanzas:

 

La Iglesia de los Mártires era Eucarística, la cual para esos cristianos era una presencia real. Si los cristianos hubiesen explicado a los paganos que no era algo “real” o que era “simbólico”, quizás no los hubiesen perseguido. La Iglesia de los Mártires estaba abierta para todo tipo de personas, sin importar el pasado de ellos.

 

La Iglesia Católica en la actualidad tiene esas características con respecto a la Eucaristía. La Iglesia de los Mártires era católica.

 

Si usted es católico, reciba la Eucaristía en la Misa del Domingo. Si usted no es católico, pídale a un católico comprometido que le explique porqué para los católicos es muy importante la Eucaristía.


 

XV. ¡Cantemos!

 

Hermanos,

 

¡Llegamos a la mitad de los comentarios de los Padres de la Iglesia!

 

¡Es el momento perfecto de glorificar a Dios con un canto!

 

Vamos a cantar. Pongámonos de pie y con alegría, cantemos todos:

 

“¡Luz hermosa de la Gloria Santa del Padre Eterno,

Y al Bendito, al Santo Jesucristo!

Habiendo llegado el atardecer y viendo aparecer las luces vespertinas,

Alabamos al Padre, al Hijo y al Santo Espíritu de Dios.

Es un deber alabarte en todo tiempo con santos cánticos,

Hijo de Dios, que has dado vida; ¡Por eso el mundo te glorifica!”.

 

¿Les gustó ese canto?

 

Pues les cuento que es un himno que cantaban los primeros cristianos. Está fechado alrededor del 170DC y se cantaba al atardecer. El himno se llama “Luz Hermosa”, ó “Fos Hilarión” en griego y aún se canta en algunas antiguas comunidades cristianas en Europa.

 

El canto es profundamente Trinitario y lo más interesante es que se le da gloria y alabanza al señor Jesús. ¡Mucha atención!= La gloria y la alabanza sólo se destinan a Dios.

 

Los cristianos del 170DC eran Trinitarios y creían que Jesús era Dios. Eso se mostraba en sus himnos litúrgicos. Exactamente igual que los católicos hoy en día.

 

Al cantar “Luz Hermosa”, veo una gran enseñanza: Los himnos que cantamos en nuestras liturgias deben estar en armonía con las enseñanzas de la Iglesia, la cual hemos recibido desde los Padres de la Iglesia.

 

Si usted es católico, acérquese a un ministro de música y a un sacerdote. Es muy importante conocer la posición de la Iglesia con respecto de algunos cantos, especialmente los que escuchamos en la radio.

 

Si usted no es católico, le felicito por ser parte de este apostolado de comentarios. Es mi deseo que con estas enseñanzas, usted comprenda porqué en la Iglesia Católica hacemos algunas cosas y no hacemos otras.

 

 


 

XVI. ¡Inicia el debate!

 

Hermanos,

 

¡Inicia el debate!

 

Los primeros cristianos tuvieron serias discusiones con los judíos. Los Profetas del Antiguo Testamento profetizaron acerca del señor Jesús. Los cristianos demostraban a los judíos que el señor Jesús era el Mesías profetizado.

 

A algunos líderes cristianos que respondían preguntas se les llamaba “Apologistas”. Algunas veces los atacaban y se originaban los debates, algunas veces en público, donde los cristianos defendían su fe. Los apologistas entonces daban razones de la fe cristiana (respondían dudas) y defendían la fe cristiana de los ataques de judíos, griegos, paganos, gnósticos, ateos, herejes y otras bellezas.

 

Leamos los siguientes párrafos:

“El Hijo, está con Dios antes de las criaturas y es engendrado cuando al principio creó y ordenó por su medio todas las cosas”.

“Eva, era virgen e incorrupta, después de conocer la palabra que le dijo la serpiente, dio a luz la desobediencia y la muerte. La Virgen María concibió fe y alegría cuando el ángel Gabriel le dio la buena noticia”.

“Las oraciones y la Eucaristía hechas por las personas dignas son los únicos sacrificios perfectos y agradables a Dios”.

“Las almas de los difuntos deben ir primero al Hades, donde permanecen hasta el fin de los tiempos […] pero incluso en el Hades las almas buenas están separadas de las malas”.

“Los herejes son instrumentos de los demonios, porque enseñan un Dios distinto del Padre y del Hijo”.

 

¿Qué les parece?

 

Esos son fragmentos de un diálogo entre San Justino Mártir y un líder judío llamado Trifón escrito alrededor del 157 de nuestra era.

 

¿Se acuerdan de San Justino Mártir? Es el mismo de la lección número 2.

 

Los primeros cristianos tenían las mismas creencias que los católicos hoy en día: Ellos creían que Jesús fue engendrado, no creado por el Padre antes de la creación del mundo. Ellos creían que la Virgen María era la “Nueva Eva”. Es necesario recordar que el apóstol San Pablo compara a Jesús como el “Nuevo Adán” en su carta a los Romanos. Para ellos, la Eucaristía era un sacrificio que agradaba a Dios, creían en el Purgatorio y censuraban a los herejes.

 

Creencias muy católicas.

 

Si usted es católico, invite a otras personas a participar en estos comentarios de los Padres de la Iglesia. Si usted no es católico y tiene dudas, acérquese a un católico comprometido.


 

XVII. El Coliseo sigue esperando.

 

Hermanos,

 

Después de un pequeño descanso, sigamos con el estudio de los Padres de la Iglesia. Hoy comentaré acerca de una carta que envió San Ignacio de Antioquia a los cristianos de la ciudad de Roma.

 

¿Se acuerdan de San Ignacio? Como recordaremos, San Ignacio escribió una serie de cartas rumbo al martirio, las cuales fueron escritas en el año 110 de nuestra era. El escribe propiamente a los cristianos de la ciudad donde sería martirizado.

 

Veamos algunos fragmentos:

“Saludo a la Iglesia que es digna de Dios, digna de honor, digna de alabanza, digna de éxito, digna en pureza, y teniendo la presidencia del amor, andando en la ley de Cristo”.

“Nunca han recibido a nadie de mala gana; fueron los instructores de otros. Y mi deseo es que las lecciones que imparten como maestros las confirmen”.

“Dejadme que sea entregado a las fieras puesto que por ellas puedo llegar a Dios”.

“Con los maltratos de los soldados paso a ser de modo más completo un discípulo. Cuanto más amablemente se les trata, peor se comportan”.

 

Los cristianos del año 110DC eran católicos que tenían en alta estima a los cristianos de la ciudad de Roma, es decir eran “Católicos Romanos”.

 

Los cristianos de la ciudad Roma tenían un Obispo, que era el sucesor de San Pedro. Ellos reconocían en el Obispo de Roma una autoridad particular. La Iglesia de Roma recibía e instruía a las otras comunidades.

 

Además, vemos que San Ignacio “suplica” a los cristianos de Roma que lo dejen morir. Los cristianos romanos posiblemente hacían colectas o movían influencias para liberar del martirio a los cristianos que llegaban a Roma.

 

San Ignacio les pide que no hagan tal cosa. El sufrimiento y el maltrato tienen un gran significado espiritual para esos cristianos. Es la forma sublime de unirse al sufrimiento de Jesús en la cruz, por la conversión de las almas.

 

El pensamiento de los cristianos del 110DC es muy católico. Los católicos celebran a sus santos y mártires el día en que ellos mueren. De hecho, una forma de medir la espiritualidad de una comunidad era con el número de mártires que habían dado su vida por Jesús.

 

El martirio es camino para la eternidad. Hoy en día, se tiene un concepto equivocado del sufrimiento, por ejemplo “¿Quieres dejar de sufrir? ¿Tu vida es muy difícil? = ¡Ven a Cristo!”.

 

Si usted es católico y sufre por algo, ofrézcalo a Dios por la conversión de una persona. Si usted no es católico, le felicito por interesarse en estos temas que son de gran importancia.


 

XVIII. No es un acto público.

 

Queridos hermanos,

 

“El Pastor” fue un texto cristiano escrito aproximadamente en el 130DC, a unas cuantas décadas que el Apocalipsis fuese escrito. El autor del texto es un tal “Hermas de Roma”.

 

¿Quién era ese tal Hermas? Según los historiadores, Hermas fue un conocido del apóstol San Pablo. De hecho, ¡el mismo San Pablo menciona a un tal “Hermas” en la carta a los Romanos (16, 14)!

 

“El Pastor” fue un escrito que gozó de gran autoridad durante los primeros siglos de la cristiandad. De hecho, San Ireneo de Lyon lo menciona en su ataque mordaz y punzante contra los gnósticos. ¿Se acuerdan de San Ireneo?

 

Veamos algunos fragmentos de “El Pastor”, referentes al Bautizo y a la Penitencia:

“Por el Bautismo, se les concede remisión de sus pecados pasados.”

“La vida de ustedes se salvó por el agua y por el agua se salvará”.

“Por el Bautismo recibieron el sello del Hijo de Dios y así entraron en el reino de Dios”.

“El Señor Misericordioso tuvo lástima de su creación y estableció esta penitencia, y a mí me fue dada la potestad sobre esta penitencia”.

Lean las siguientes normas morales con respecto al matrimonio:

“Si el marido después de divorciarse de su esposa se casa con otra, él también comete adulterio”.

“Si alguien muere y su esposo o esposa se casa, ¿Peca el que se casa? No peca, me contestó”.

 

Hermas ya menciona lo que hace el Bautismo en el catecúmeno, qué hacer cuando se peca después del bautismo y algunas normas morales dentro del matrimonio.

 

Recuerden, estamos hablando del año 130 de nuestra era. Hermas explica claramente dos Sacramentos de los que se practican en la Iglesia Católica.

 

Con el Bautismo se limpiaban los pecados pasados, daba salvación, se sellaba al catecúmeno como hijo de Dios y era el inicio del caminar en el reino de Dios. El Bautizo para los primeros cristianos era mucho más que un simple “acto público de fe” o un “símbolo” como dicen por allí. 

 

La “Penitencia” era el nombre original para el Sacramento de la Reconciliación. Es impresionante que Hermas afirma que Dios estableció la “Penitencia” como un acto de misericordia y dio la potestad a los humanos [sacerdotes].

 

Finalmente, se censuraba a los divorciados que se casaban de nuevo y el matrimonio era hasta la muerte.

 

Todo eso lo creen los católicos hoy en día...

 

Si usted es católico, procure celebrar el sacramento de la Reconciliación [confesión] cuando le sea posible. Si usted no es católico y tiene dudas, acérquese a un católico comprometido.


 

XIX. De paso por el mundo.

 

Estimados hermanos,

 

Continuando con el estudio de los Padres de la Iglesia, hoy les comentaré acerca de un discurso llamado “Discurso a Diogneto”. El Discurso fue escrito a finales del siglo II, por allí del 180DC.

 

No se sabe quién es el autor del Discurso, pero se sabe que Diogneto, a quien fue dirigido el discurso, es un pagano. Diogneto se había interesado por las creencias y modo de vida de los cristianos.

 

El Discurso es muy importante porque se describen algunas características de los primeros cristianos. Veamos algunos párrafos del Discurso:

“Los cristianos, no se distinguen de los demás ni por su tierra, habla ó costumbres”.

“Sus creencias no han sido inventadas por ellos, ni profesan una enseñanza humana”.

“Se casan como todos, engendran hijos, pero no exponen a los que nacen”.

“Obedecen las leyes establecidas; pero con su vida sobrepasan las leyes”.

“A todos aman y de todos son perseguidos”.

“El alma inmortal habita en un cuerpo mortal; así los cristianos viven de paso, mientras esperan la incorrupción en los cielos”.

 

Sencillamente IMPRESIONANTE.

 

Los primeros cristianos no se veían diferentes a los demás. Ellos no vivían alejados, ni en comunidades cerradas, ni en las montañas, ni tenían un lenguaje o costumbres diferentes. Sus creencias no eran propias ni inventadas por un líder. Ellos las habían recibido de otros y así las habían pasado a sus hijos y amigos.

 

Esos cristianos se casaban y tenían hijos. Ellos censuraban el aborto y a los que abandonaban a los recién nacidos. Entre los paganos, era muy común abandonar a los recién nacidos que tenían alguna deficiencia.

 

Los primeros cristianos eran obedientes a las leyes del César. Cuando las leyes del César se oponían a sus creencias o costumbres, ellos eran capaces de ir al martirio. Es importante notar que eran perseguidos por todos: judíos, griegos, paganos, ateos, romanos, gnósticos y hasta por ellos mismos [herejes]. A pesar de eso, ellos no devolvían mal por mal.

 

Lo más interesante es que ellos consideraban que estaban “de paso” por este mundo. Ellos creían en un alma inmortal que estaba dentro de un cuerpo mortal. Ellos creían que esa alma inmortal iría al cielo después de la muerte.

 

Todo lo anterior lo creen los miembros de la Iglesia Católica hoy en día.

 

Estimado hermano, si usted es católico, le exhorto a que aprenda de la historia de la Iglesia. Si usted no es católico, le motivo a que averigüe si las enseñanzas de su grupo coinciden con la de estos Padres de la Iglesia, que escucharon a los apóstoles.


 

XX. ¿Y Constantino?

 

Amados hermanos,

 

Tomemos un pequeño descanso para un refrigerio y aclarar algo muy importante.

 

Hemos avanzado bastante en el estudio de los Padres de la Iglesia de los dos primeros siglos (hasta antes del 200DC).

 

Eso lo he hecho a propósito y espero que puedan comprender los motivos. Espero que nadie se sienta aludido.

 

Tengo que decirlo: Hay un mito que dice que la Iglesia Católica fue fundada por el Emperador Romano Constantino en el 315DC. El mito dice también, que las enseñanzas católicas nacieron a raíz de la mezcla del cristianismo con el paganismo romano.

 

Tal mito es falso. Constantino no fundó la Iglesia Católica. Constantino fue el Emperador que prohibió que los cristianos fuesen perseguidos por su fe. Eso es algo muy diferente.

 

Es cierto que Constantino convocó el primer concilio de los cristianos, llamado “Concilio de Nicea”, en donde los cristianos definieron la Divinidad del señor Jesús.

 

Constantino solamente convocó ese Concilio. En el 315DC sólo el Emperador podía convocar a una reunión de tal magnitud de los líderes cristianos de todo el Imperio.

 

Ningún líder cristiano podía decirle al Emperador “Querido Emperador Constantino, no tengo ganas de ir a ningún Concilio a discutir con nadie. Yo creo lo que me da la gana y eso es lo que enseño en mi parroquia”.

 

Lo anterior NO significa que Constantino fundó la Iglesia Católica. Repito: Constantino detuvo las persecuciones y convocó al Concilio. Nada más. Constantino no sabía nada de teología.

 

Sin embargo, el mito que la Iglesia Católica fue fundada por Constantino aún existe. Lo peor de todo, es que personas inescrupulosas aún lo enseñan.

 

Constantino = 315DC.

 

Por eso es que en estos comentarios, incluí los escritos de los Padres de la Iglesia desde antes del 200DC... ¡Más de 100 años antes de Constantino ya existía Iglesia Católica!

 

La misión de los comunicadores católicos es de educar.

 

En el caso de la Iglesia Católica a la que pertenezco, mi misión es fortalecer la fe de mis hermanos. En el caso de mis hermanos no-católicos, mi misión es de dar razones de nuestra fe y de dar elementos para que se puedan acercar más a esa Verdad que aman al igual que yo.


 

XXI. Dios es Trino.

 

Queridos hermanos,

 

En el estudio de los Padres de la Iglesia hay un autor que es poco conocido. Se llama Atenágoras de Atenas. El fue un filósofo cristiano que escribió la llamada “Súplica en favor de los cristianos” alrededor del 180DC.

 

Como recordarán, los cristianos vivían terribles persecuciones. Los líderes, filósofos e intelectuales cristianos escribieron cartas a las autoridades para que parasen las persecuciones.

 

Atenágoras envió su escrito al Emperador Romano Marco Aurelio.

 

Entre otras cosas, los cristianos eran acusados injustamente por tres razones:

 

1. Ser ateos, porque los cristianos no creían en los dioses “oficiales” del panteón romano.

2. Comer niños, porque los cristianos decían que comían al “Hijo de Dios” en la Santa Eucaristía. Los paganos pensaban que se comían a un niñito y se bebían su sangre.

3. Que practicaban el incesto. Los cristianos se casaban con las cristianas, o sea, con sus “hermanas en la fe” y tenían hijos. Los paganos pensaban que eran hermanas de sangre.

 

Un desastre.

 

Leamos algunas citas de Atenágoras en su “Súplica a favor de los cristianos”:

 

“Nosotros que estamos animados por el solo deseo de conocer al Dios verdadero y a su Verbo, de saber cuál es la unión del Hijo con el Padre; qué es el Espíritu; cuál es la unión y la distinción de estos tres términos unidos entre sí: el Espíritu, el Hijo y el Padre”.

“¿Quién, pues, no se sorprenderá de oír llamar ateos a quienes admiten a un Dios Padre y a un Dios Hijo y un Espíritu Santo, que muestran su potencia en la unidad y su distinción en el poder?”

 

Los cristianos del 180DC eran devastadoramente Trinitarios y creían en la unidad de Dios en tres personas. Exactamente igual que los católicos hoy en día.

 

Miren algunas citas con respecto a los hijos y el respeto a la vida:

“La medida del deseo es la procreación de los hijos”.

“Afirmamos que los que intentan el aborto cometen homicidio y tendrán que dar cuenta a Dios”.

“¿Por qué razón habríamos de matar a nadie?”.

 

Para esos cristianos, procrear hijos era una misión divina. En la unión sexual del hombre y la mujer es en donde los humanos se parecen más a Dios porque están creando vida. Ellos censuraban el aborto de forma tajante y respetaban la vida de las personas.

 

Todo esto lo creen los miembros de la Iglesia Católica y también la gran mayoría de los grupos de cristianos no-católicos hoy en día.


 

XXII. El Coliseo está impaciente.

 

Queridos hermanos,

 

¿Se acuerdan de San Ignacio de Antioquia? = Exactamente, el que fue condenado a morir devorado por los leones en el Coliseo Romano.

 

Rumbo al martirio alrededor del 110 de nuestra era, escribió una serie de cartas. Yo comentaré una carta enviada a la comunidad cristiana de Filadelfia que tenían problemas.

 

Leamos los siguientes párrafos:

“Los que son de Dios y de Jesucristo están con los Obispos”.

“Si alguno sigue al que hace un cisma, no heredará el reino de Dios”.

“Observen una Eucaristía, porque hay una carne de nuestro Señor Jesucristo y una copa en unión en su sangre; hay un altar, y hay un Obispo”.

“El Señor perdona a todos los hombres cuando se arrepienten, si al arrepentirse regresan a la unidad de Dios y al concilio del Obispo”.

“Algunos dicen “Si no lo encuentro en las Escrituras Antiguas, no creo que esté en el Evangelio”. Y cuando les dije: Está escrito, me contestaron: “Esto hay que probarlo”. La Escritura es Jesucristo”.

 

San Ignacio se dirige a una comunidad cristiana en donde algunas personas quieren hacer y creer lo que les da la gana y están dividiendo a la Iglesia.

 

Un verdadero cristiano en medio de esa confusión era el que estaba en armonía con las enseñanzas del Obispo. Se censuraba a los que dividían a la Iglesia y las divisiones eran motivo de condenación espiritual.

 

La Eucaristía era el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo y no un simple “símbolo”. De hecho, la Eucaristía era la unión con el señor Jesús. No se puede tomar la Eucaristía si estaban divididos. Y les cuento más: los primeros cristianos tenían altares.

 

Quienes se arrepentían, tenían que pedir perdón a Dios y escuchar las enseñanzas del Obispo.

 

Finalmente, había personas cuya fe estaba basada en libros y que querían probarlo todo. Esa no es la fe que salva. Esa es una fe intelectual. San Ignacio da la clave para entender las Escrituras: Jesucristo. Todas las Escrituras se refieren a Jesucristo y el Plan de Salvación.

 

Todo eso lo creen y lo practican los católicos hoy en día.

 

Estamos en la recta final del estudio de los Padres de la Iglesia. ¡No hemos salido de los primeros 200 años de cristiandad!

 

Me gustaría saber cómo les ha ayudado estos comentarios de los Padres de la Iglesia.


 

XXIII. Celebremos el día del Señor.

 

Queridos hermanos,

 

Estamos terminando el estudio de los Padres de la Iglesia. ¡Apenas hemos tocado unos cuantos!

 

Hoy quiero hablar de la “Epístola de Bernabé”. Un documento muy popular entre los primeros años de la Cristiandad.

 

¿Quién era Bernabé? José Bernabé es el compañero de viajes del Apóstol San Pablo, mencionado en Hechos 4, 36. Sin embargo, los expertos tienen algunas dudas del autor.

 

En todo caso, lo que es importante es que el documento fue escrito alrededor del 135DC y contiene información valiosísima para entender la fe de los primeros cristianos.

 

Veamos algunos fragmentos:

“Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra” [refiriéndose al señor Jesús].

“El Hijo de Dios vino en carne a fin de que los pecados de quienes persiguieron de muerte a sus profetas, llegara a su fin”. “El mismo fue quien quiso así padecer”.

“Con respecto al Bautizo, después de recibido el perdón de los pecados, y por nuestra esperanza en el Nombre, fuimos hechos nuevos, creados otra vez desde el principio. Por esto, Dios habita verdaderamente en nosotros”.

“Nosotros celebramos el día octavo con regocijo, por ser día en que Jesucristo resucitó de entre los muertos y, después de manifestado, subió a los cielos”.

“No matarás a tu hijo en el seno de la madre. Una vez nacido, tampoco le quitarás la vida”.

 

Los cristianos del 135DC tenían enseñanzas que son muy católicas. Notemos algo interesante: Existe un “Cuerpo de Doctrina” muy consistente que se ha mantenido hasta hoy en día.

 

Si mi fe personal e individual coincide con la fe de la Iglesia que ha predicado el Jesús Verdadero, entonces soy salvo. De lo contrario, he creído en un Jesús falso y en una salvación falsa.

 

Los cristianos creían que Jesús era preexistente, de hecho se le menciona en la Creación del mundo. Jesús era Dios mismo. No era ningún ángel o súper-ángel que ayudaba a Dios, porque Dios no necesita ayuda de nadie. Es Todopoderoso.

 

Jesús se encarnó para redimir los pecados y para vencer la muerte. Por eso es que se hizo hombre. En el Bautizo, se perdonan los pecados, somos hechos nuevas criaturas, restablecemos nuestra relación con Dios y nos convertimos en Templo de Dios. ¿Notaron que se llama “Dios” al Espíritu Santo que habita en nosotros desde el Bautizo?

 

Los primeros cristianos celebraban el Domingo, censuraban el aborto y la muerte de los hijos con impedimentos físicos.

 

Doctrina y moral 100% católica.


 

XXIV. Sólo el humilde verá a Dios.

 

Hermanos,

 

Continuando con el estudio de los Padres de la Iglesia, hoy hablaremos de San Teófilo de Antioquia, que tenía un amigo ateo llamado Autólico.

 

San Teófilo frecuentemente discutía con su amigo de las muchas preguntas que tenía con respecto al cristianismo. ¡Qué bonita actitud pastoral tenía San Teófilo!

 

Yo era un ateo intelectual. Cuando conocí al señor Jesús en la Iglesia Católica, pasé muchas horas haciéndole preguntas a mi catequista, a las que ella respondió con paciencia.

 

San Teófilo escribe una carta a su amigo llamada “Contra Autólico”, en el año 180DC. En ese tiempo, el Emperador Constantino no existía ni en pintura.

 

Leamos algunos párrafos de esa carta:

 

“Los tres días que preceden a la creación de los luminares son símbolo de la Trinidad, de Dios, de su Verbo y de su Sabiduría”.

“Dios, en efecto, es visto por quienes son capaces de mirarle, con los ojos del alma”.

“Dios engendró a su Verbo inmanente en sus propias entrañas”.

“Nos enseñan las Santas Escrituras y todos los inspirados por el Espíritu, de entre los cuales Juan dice: En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios”.

“Y así, la persona humana se inclinaba a la inmortalidad, guardando mandamiento de Dios, recibiría de Dios como galardón la inmortalidad”.

“Porque Dios hizo al ser humano libre y señor de sus actos”.

“Honro al Emperador. No le adoro, yo oro por él”.

 

IMPRESIONANTE.

 

Los Padres de la Iglesia como San Teófilo expresan las creencias de los cristianos, a quien Dios Todopoderoso, se ha revelado como el Pueblo Escogido en el señor Jesús.

 

Esos cristianos eran Trinitarios: Un Único Dios Verdadero en Tres Personas distintas. Sólo los que son espirituales, los que ven con los ojos del alma, pueden contemplar y adorar ese Gran Misterio Trinitario. Los intelectuales no pueden entender ese Misterio.

 

A Jesús, a quien llamaban “El Verbo”, había sido engendrado en las entrañas divinas de Dios Padre y era Preexistente. San Teófilo afirma que el Evangelio de San Juan es inspirado.

 

Los cristianos creían en la Vida Eterna para quienes cumplían la voluntad de Dios. Los humanos tenían libre albedrío de escoger o rechazar a Dios Todopoderoso. Esos cristianos honraban al César. Incluso, oraban por él ya que reconocían que Dios lo había puesto en su cargo.

 

Adivinen: ¿En qué Iglesia se practica y se cree hasta hoy en día todo lo anterior?


 

XXV. Cuidado con los demonios.

 

Queridos hermanos,

 

Después de un fin de semana largo celebrando el Día de las Madres, volvamos al estudio de los Padres de la Iglesia.

 

¿Se acuerdan de San Justino El Mártir? El Emperador romano Antonino Pío va a desatar una terrible persecución contra los cristianos. San Justino escribió una carta al Emperador explicando las creencias de los cristianos. San Justino salió a la defensa de sus hermanos en la fe.

 

Como recordarán, esa carta está escrita en el año 150DC. Leamos algunos párrafos:

 

“Al ejército de los ángeles buenos le damos culto”.

“Los ángeles, amaron a las mujeres y engendraron hijos, que son los llamados demonios”.

“El trabajo de los demonios es evitar la conversión del ser humano a Dios y al señor Jesús”.

“Los herejes son demonios. Ellos enseñan un Dios distinto del Padre y del Hijo”.

“Los catecúmenos toman en el agua el baño en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo”.

“A nadie es lícito participar en la Eucaristía, sino al que cree ser verdaderas nuestras enseñanzas y se ha lavado en el baño que da la remisión de los pecados y la regeneración”.

“La Eucaristía es la carne y la sangre de aquel mismo Jesús encarnado”.

“Los que tienen y quieren, den lo que bien les parece. Con eso se ayudará a los huérfanos y viudas, a los enfermos, necesitados, a los presos y al forastero de paso”.

 

IMPACTANTE.

 

Los cristianos del 150DC tenían una reverencia especial por los ángeles. Los cristianos pensaban que los demonios eran los descendientes de los ángeles caídos y que la misión de ellos era evitar la conversión al señor Jesús. Es lo que hacen los herejes.

 

Ellos creían en la Trinidad, de hecho el Bautismo era con la fórmula trinitaria. Además, el Bautizo perdonaba los pecados y regeneraba el alma. No era sólo un mero “acto público”.

 

Sólo los bautizados y los que estaban en armonía con las enseñanzas de los primeros cristianos podían participar en la Eucaristía. Y lo que es impactante: Ellos creían en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

 

Realizaban colectas voluntarias para ayudar a los demás, particularmente a los más necesitados. Atención: No recogían diezmos.

 

Todo lo anterior suena demasiado católico. Año 150DC.

 

Estimado hermano, si usted es católico le informo que usted comparte la fe de los primeros cristianos. Si usted no es católico, le felicito por querer aprender con los católicos estos temas que son de gran importancia.


 

XXVI. Vida moral.

 

Hermanos queridos,

 

Estamos en la recta final del estudio de los Padres de la Iglesia.

 

¿Recuerdan al anciano San Policarpo de Esmirna? Los paganos lo apuñalaron y quemaron su cuerpo, ¿lo recuerdan?

 

Antes de su martirio el anciano San Policarpo envía una carta a la comunidad cristiana de Filipos. Esa carta fue escrita unos años después del martirio de San Ignacio de Antioquia, por allí del 115DC.

 

Veamos algunos párrafos de la “Epístola de Policarpo de Esmirna a los Filipenses”:

“Volvamos a las Tradiciones que recibimos desde el principio, oren y ayunen”.

“Pablo y el resto de los apóstoles no corrieron en vano [...] están en la presencia del Señor”.

“Cuando puedan hacer el bien, háganlo, porque la compasión libra de la muerte”.

“Los jóvenes deben ser intachables. Ni los fornicarios, ni los afeminados, ni los que se contaminan entre sí con hombres heredarán el reino de Dios.

“Las vírgenes deben andar en una conciencia inmaculada y pura”.

 

Recuerden: Las religiones del Imperio tenía seguidores, pero el cristianismo tenía conversos. En las religiones del Imperio, uno podía ir a un banquete al dios Zeus, pero no era necesario cambiar su vida. El cristianismo cambiaba la vida y la moral. El cristianismo era la muerte del viejo hombre y el nacimiento de un hombre nuevo.

 

El cristianismo llamaba mucho la atención porque los cristianos eran luces en medio de un mundo paganizado, hostil y tremendamente inmoral.

 

Los cristianos del 115DC se parecen mucho a los católicos hoy en día.

 

Ellos seguían las enseñanzas de los líderes cristianos y así las transmitían a sus amigos. Eso se llama Tradición. La oración y el ayuno eran bien visto. Esos cristianos creían que cuando uno moría, iba a la presencia del Señor. O sea, los “muertos” no “morían”.

 

Ellos hacían buenas obras, de hecho afirmaban que daba salvación. Finalmente, se exhortaba a los jóvenes a vivir en castidad, se censuraba a los afeminados y a los homosexuales. Es importante recordar que la homosexualidad entre los paganos era muy escandalosa.

 

Los primeros cristianos aprobaban la virginidad. De hecho, las vírgenes tenían trabajos especiales de servicio dentro de la comunidad cristiana. Algo así como las monjitas católicas.

 

Todo eso lo vemos hoy en día dentro de la Iglesia Católica hoy en día.

 

Queridos hermanos, me gustaría saber si hay un testimonio de conversión entre ustedes que deseen compartir conmigo. Todo para la gloria del señor Jesús.


 

XXVII. La Iglesia Católica.

 

Amados hermanos.

 

Estamos en los últimos comentarios acerca de los Padres de la Iglesia.

 

Como recordarán, San Ignacio de Antioquia escribió varias cartas rumbo al martirio en el Coliseo Romano.

 

San Ignacio escribe una carta a comunidad cristiana de Esmirna, la parroquia del anciano San Policarpo, su amigo personal.

 

Esa es mi carta favorita de las que escribió San Ignacio. Leamos algunos párrafos:

 

“Los herejes que dicen que Jesucristo sufrió en apariencia, son también “aparentes”. Ellos serán como los demonios”.

“Los herejes no toman la Eucaristía y no oran. Ellos no aceptan que la Eucaristía sea la carne de nuestro Salvador Jesucristo”.

“Si ellos quieren resucitar a la vida eterna, ¡Más les vale que hagan obras de caridad!”.

 

¡Qué duro hablaba ese viejito! Era enseñanza es incluso más estricta que la que tenemos hoy en la Iglesia Católica…

 

Sigamos leyendo:

“Que nadie haga nada en la Iglesia a escondidas del Obispo”.

“Quien hace algo a escondidas del Obispo, rinde un servicio al Diablo”.

“La Eucaristía Verdadera era la que hace el Obispo, o un sacerdote autorizado por él”.

“¡Donde esté el Obispo, allí deben estar los fieles! ¡De la misma manera que en donde esta Jesús, está la Iglesia Católica!”.

 

NO HAY PALABRAS.

 

Para los cristianos del 110DC, un hereje era algo muy claro: Decían que Jesucristo no era humano, que era una “apariencia”, que en la cruz murió “algo que no era real”. Ellos no participaban en la Eucaristía, no oraban, no hacia buenas obras, no creía en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

 

Como que aún hay algunos por allí, ¿eh? Malas noticias para ellos: No irían a la presencia de Dios, sino que compartirían el destino de los demonios = La sartén más grande en el Infierno.

 

Por el contrario, el cristiano verdadero se sujetaba al Obispo, le consultaba las cosas importantes, participaban de la Eucaristía, no participaban de celebraciones que no estuvieran aprobadas por el Obispo y eran fieles a las enseñanzas del Obispo.

 

San Ignacio es el primero que utiliza el término CATOLICO para diferenciar al verdadero cristiano de los que decían llamarse “cristianos”, para quienes el Obispo no era nadie para ellos.


 

XXVIII. ¿Biblia, sólo la Biblia?

 

Queridos hermanos,

 

Estamos en la recta final del estudio de los Padres de la Iglesia. Hoy hablaré de San Ireneo de Lyon. ¿Se acuerdan de él? Su maestro era el anciano San Policarpo, que a su vez fue alumno de San Juan Apóstol.

 

San Ireneo combatió a los gnósticos y a las sectas que había en el 180DC. Lo más divertido es que TODAS leían las Escrituras y TODAS decían que eran “cristianas”. TODAS decían que ellas tenían la Verdad y TODAS atacaban a la Iglesia de los Apóstoles que se mantenían fieles al Obispo de Roma.

 

Como que la cosa no ha cambiado mucho, ¿no? ¿Cómo saber cuáles eran los cristianos verdaderos en una época de confusión como la del 180DC? Leamos algunos párrafos del escrito “Contra los Herejes” de San Ireneo:

 

“Al usar las Escrituras, ellos la convierten en fiscal de las Escrituras mismas”.

“Cada uno de ellos pretende que la sabiduría de Dios es la que él ha encontrado”.

“Cada uno de éstos está tan pervertido que no se avergüenza de predicarse a sí mismo, depravando la Regla de la Verdad”.

“Cuando nosotros les presentamos la Tradición que la Iglesia custodia a partir de los Apóstoles por la sucesión de los presbíteros, se ponen contra la Tradición”.

“Terminan por no estar de acuerdo ni con la Tradición ni con las Escrituras”.

“Nosotros conocimos la salvación a través de quienes recibieron la Tradición y así la recibimos nosotros. Ellos primero proclamaron el Evangelio y después lo escribieron para que fuese columna y fundamento de nuestra fe”.

 

ESPECTACULAR. ¡San Ireneo pareciera que estuviera hablando hoy en día!

 

Los herejes no aceptaban a los maestros, sólo aceptaban las Escrituras (naturalmente, interpretadas por ellos mismos). Al final, los herejes chocaban con las Escrituras y con los maestros, porque los seguidores también querían interpretarlas individualmente.

 

¡Qué desastre! San Ireneo censuraba a las sectas cuya “Regla de Verdad” eran las Escrituras, o sea los que decían “Si no está en la Biblia, no es verdad”. San Ireneo criticó a esos pervertidores de la Verdad, que hablaban por si mismos.

 

Para los cristianos, la cosa era diferente: Su fe no era un libro o pergaminos fríos, sin vida. La fe cristiana era una vivencia. Su fe estaba depositada en maestros y sacerdotes que enseñaban y que a su vez enseñaban a los demás. Eso se llama Tradición.

 

Por el hecho que las enseñanzas se cuidaban y se transmitían, es que la Iglesia no desapareció ni se fragmentó en muchos grupos.

 

¿A qué Iglesia pertenecería San Ireneo de Lyon hoy en día si estuviera vivo?


 

XXIX. Nueva Eva.

 

Queridos hermanos,

 

Les tengo muy buenas noticias: Han habido tres conversiones durante este mes a través del testimonio de los Padres de la Iglesia.

 

¡Que toda la gloria sea dada a nuestro Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

 

Oremos por los hermanos que han regresado a la Casa del Padre, que es la Iglesia Católica y por los que regresarán por el testimonio de todos ustedes.

 

¡Y siguen las buenas noticias! Se está creando una página web con los documentos completos de los Padres de la Iglesia... ¡Y en Español!

 

Sigamos orando por este apostolado y por este pobre pecador que sólo desea agradar a Dios.

 

Hoy comentaré un párrafo de San Ireneo de Lyon, que es muy revelador:

 

“Así como Eva, esposa de Adán, y, sin embargo, virgen todavía, se hizo desobediente y se hizo causa de muerte para ella y para todo el género humano, así María, esposa de un hombre predestinado, y, sin embargo, virgen, se ha hecho para ella y para todo el género humano causa de salvación... Así, el nudo que había atado la desobediencia de Eva ha sido atado por la obediencia de María, porque lo que ató la virgen Eva por su incredulidad lo desató la Virgen María por su fe”.

 

San Ireneo fue discípulo de San Policarpo, que a su vez fue alumno de San Juan Apóstol, quien se hizo cargo de la Virgen María desde la muerte del señor Jesús.

 

¿Quién mejor que San Ireneo podía escribir lo que escuchó de sus maestros? Estamos hablando del 180DC. San Ireneo compara a María con Eva, así como San Pablo comparó al señor Jesús con Adán.

 

Para San Ireneo y los cristianos primitivos, Eva y María tenían características en común: Esposa y virgen. También tienen características opuestas: María obedece, es causa de salvación del género humano y desata la maldición que pesaba sobre la humanidad por la desobediencia.

 

María siendo un humano, participa en el Plan de Redención de Dios con la humanidad. ¡Y vaya de qué forma! ¡Engendrando a Dios mismo!

 

San Ireneo, el defensor del Evangelio, quien cuidó las enseñanzas de los Apóstoles de los gnósticos y herejes, era también mariano.

 

Queridos hermanos, de todo corazón espero que católicos y no-católicos entiendan el porqué la Virgen María es una figura importante en nuestra fe. Ella fue una de nosotros y Dios mismo la puso en un lugar especial.


 

XXX. La muerte de San Ignacio.

 

Hermanos,

 

San Ignacio de Antioquia llegó finalmente a la ciudad de Roma. Fue llevado encadenado al Coliseo Romano... Fue torturado, azotado y arrojado a las arenas del Circo, en medio de aplausos y gritos por parte de los espectadores.

 

Los leones destrozaron al santo, quien cantaba himnos de gloria a Dios, mientras era triturado por las fieras…

 

Antes de morir, San Ignacio envió una última carta a su amigo, el anciano San Policarpo y a su parroquia. Veamos algunos fragmentos de esta carta de despedida escrita en el 110DC.

 

“En cuanto a las cosas invisibles, ruega que te sean reveladas”.

“Si alguno puede permanecer en castidad, que lo haga sin jactarse”.

“Cuando se casen, que sea con el consentimiento del Obispo, para que el matrimonio sea santo”.

“Que vuestras obras sean vuestras garantías, para que reciban los haberes que se os deben”.

“Un cristiano no tiene autoridad sobre sí mismo, sino que da su tiempo a Dios”.

“Evita las malas artes, o más bien evita incluso la conversación o plática sobre ellas”.

 

San Ignacio sabía que iría al martirio y que Dios revela los misterios divinos a quienes son capaces de dar la vida por el Evangelio. Sin embargo, San Ignacio afirma que las cosas espirituales son reveladas, no son entendidas por la mente humana.

 

Los primeros cristianos practicaban una forma de celibato, algo así como las monjitas, los religiosos y quienes simplemente se mantienen célibes para servir a Dios. Para los que decidían casarse, debían contar con la aprobación del Obispo. Las obras de caridad eran importantes.

 

En el 110DC, los que servían Dios, lo hacían por amor al Reino. O sea que no existía tal cosa como “asalariados del Evangelio”. Esos que decían “hay que mantenerse del Evangelio” en términos económicos, no eran bien vistos. La lectura del horóscopo era censurada.

 

Todas esas creencias, prácticas pastorales y disciplinares las encontramos entre los miembros de la Iglesia Católica hoy en día.

 

Hermanos, debo decirlo. Espero que nadie me malinterprete: San Ignacio y otros mártires de la Iglesia murieron por amor al Señor Jesús. El testimonio de vida de esas personas es de una gran santidad y de privaciones.

 

Conozco personas que no han sufrido por el Señor Jesús, que no llevan una vida de privaciones, que no han renunciado a nada, que se lucran del Evangelio y además dicen que los Padres de la Iglesia estaban equivocados y que ellos tienen las enseñanzas verdaderas.

 

¿Saben cómo se llama eso? SOBERBIA. ¿Quieren que les diga cómo se llama el Padre de la Soberbia?

 

         

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