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La Devoción al Sagrado Corazón es tan antigua como la Iglesia misma. La imagen de Cristo colgando en la Cruz con sangre y agua manando de Su costado hicieron una tremenda impresión en los primeros Cristianos. San Irineo, quien vivió al final del siglo tercero, escribió: "La iglesia es la fuente de agua viva que mana del Corazón de Cristo." En los siglos que siguieron, muchos santos meditaron acerca del costado perforado de Cristo. El Corazón de Jesús se convirtió para ellos en un maravilloso símbolo del infinito amor y misericordia de Dios. San Bernardo, San Buenaventura, Santa Gertrudis, Santa Catarina de Siena y San Francisco de Asís, todos ellos hablaron del gran amor de Dios por nosotros. San Buenaventura, reflexionando en el amor de Dios y en nuestra necesidad de corresponder a Su amor, escribió: Mi alma, si la voz de tu amado te hace derretir de amor por Él, porque no estas totalmente inflamada y consumida cuando penetras por la herida sagrada de Su costado hacia la hoguera ardiente de Su amoroso Corazón.Santa Gertrudis también hablo de este gran amor y reflexionó en el Sagrado Corazón como una manera de preparación para su muerte: Dios de mi corazón, lava y limpia con el ardiente amor de Tu Corazón perforado todas las manchas de mi culpable corazón...para que Tu dolorosa pasión sirva de refugio a la hora de mi muerte y que Tu bondadoso Corazón, destrozado por amor a mí, sea mi morada eterna, ya que sola te amo más que todas las criaturas en el mundo.San Juan Eudes dedicó casi toda su vida a predicar acerca del amor de Dios revelado en el costado perforado y en el Corazón de Cristo. Él escribió: Mi Salvador, ¿que te hizo sufrir tantos tormentos si no fue Tu infinito amor por Tu Padre y por nosotros? Podemos decir que moriste de dolor amoroso y que Tu Corazón ha sido herido y destrozado por amor doloroso por la gloria del Padre y por nuestra redención.Quizá la santa más reconocida en la Iglesia referente al Sagrado Corazón es Santa Margarita María Alacoque. Ella fue una religiosa de la orden de la Visitación, viviendo en un convento en Paray-le-Monial, Francia. Entre los años de 1673 y 1675, ella experimentó muchas visiones del Sagrado Corazón. Ella vio Su Corazón rodeado en flamas y envuelto en espinas y escuchó Sus dulces lamentos: Mira este Corazón, que nos ha amado tanto pero que no ha recibido nada a cambio sino frialdad, indiferencia e ingratitud.Santa Margarita María comprendió el infinito amor que simbolizaba el Sagrado Corazón. Ella correspondió a este amor con un deseo de "recuperar" la falta de amor que había demostrado hacía Él. Este es el significado que ella le dio a reparación. Desde su convento, Santa Margarita María promovió el día de la Fiesta del Sagrado Corazón, Devociones de los Viernes Primeros y la Hora Santa de Reparación. Quizá ella es más conocida por las Doce Promesas del Sagrado Corazón que recibió en sus visiones. Cercano a nuestro tiempo, muchos Papas han respondido al amor de Dios como ha sido revelado en el Sagrado Corazón de Su Hijo. En 1899, el Papa Leo XIII consagró el mundo entero al Sagrado Corazón. En 1956, el Papa Pio XII escribió una carta encíclica acerca del Sagrado Corazón. Y más recientemente, el Papa Juan Pablo II expresó las siguientes palabras a los peregrinos en la Plaza de San Pedro: El Hijo se hizo hombre y como tal tenía un corazón humano, con el que amó y correspondió al amor - primero que todo al amor del Padre. Por lo tanto en este Corazón, en el Corazón de Jesús, la voluntad del Padre está concentrada. A través de eso, el Padre abraza en el Corazón de Su Hijo a todos por quienes este Hijo se hizo hombre; a todos por quienes Él tiene un Corazón; a todos por quienes Él murió y resucitó. En el Corazón de Jesús los hombres y el mundo vuelven a descubrir el placer del Padre. Este es el Corazón de nuestro Redentor; el Corazón del Redentor del mundo.La Devoción al Sagrado Corazón trata con asuntos del corazón que nos llaman a un profundo compromiso con Cristo y con otros. El amor de Cristo se hace nuestro amor. Su misión se hace nuestra misión, el trabajo de redención. Como el Padre Dehon escribió: La Devoción al Sagrado Corazón comienza en la vida interior de las almas y está destinada a penetrar en la vida social de la gente. Para nosotros, no es una simple devoción. Es en verdad una renovación del todo de la Vida Cristiana. Las Doce Promesas del Sagrado CorazónJesús se le apareció a Santa Margarita María entre 1673 y 1675. Entre las palabras que le dijo, ella escuchó a Jesús hacer varias promesas a aquellos que respondieran a las súplicas de Su Corazón e hicieran un esfuerzo por corresponder a Su amor. Ella las escribió y han llegado a ser conocidas como las Doce Promesas.
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