La Novena a la Divina Misericordia empieza el Viernes Santo  Viernes Santo

 

 

 


                              

         

 

LA NOVENA  A LA DIVINA MISERICORDIA PARA 2006


                                          

Diario 699. Una vez, oí estas palabras: Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible Misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi Misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi Misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi Misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi Misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer Domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi Misericordia.

 

Diario 796. El Señor me dijo rezar esta Coronilla durante nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia. Debe iniciarse el Viernes Santo. Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias.

 

Diario 1059. Jesús me ordena hacer una novena antes de la Fiesta de la Misericordia y debo empezarla hoy por la conversión del mundo entero y para que se conozca la Divina Misericordia. Para que cada alma exalte Mi bondad. Deseo la confianza de Mis criaturas, invita a las almas a una gran confianza en Mi Misericordia insondable. Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora y aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo se hundirá en el abismo de Mi Misericordia.

 

Diario 1109. …El amor de Dios inundó mi alma y me dio a conocer que todo depende de su voluntad y me ha dicho estas palabras:Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia…

 

Diario 1209. Novena a la Divina Misericordia, que Jesús me ordenó escribir y hacer antes de la Fiesta de la Misericordia. Empieza el Viernes Santo.

 

Deseo que durante esos nueve días lleves a las almas a la Fuente de Mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de Mi Misericordia. Y a todas estas almas Yo las introduciré en la casa de Mi Padre. Lo harás en esta vida y en la vida futura. Y no rehusaré nada a ningún alma que traerás a la Fuente de Mi Misericordia. Cada día pedirás a Mi Padre las gracias para estas almas por Mi amarga Pasión.

 

Contesté: Jesús, no sé cómo hacer esta novena y qué almas introducir primero en Tu muy misericordioso Corazón. Y Jesús me contestó que me diría, día por día, qué almas debía introducir en Su Corazón.

 

Diario 1517. Hija Mía, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi Misericordia para el consuelo del mundo entero.

                                  

                  

                      

 

 LA NOVENA
(Diario, 1209-1229)

Se recomienda que se recen las siguientes intenciones y oraciones de la novena junto con la coronilla a la Divina Misericordia, ya que nuestro Señor pidió específicamente una novena de coronillas, especialmente antes de la Fiesta de la Misericordia.

PRIMER DíA

Hoy, tráeme a TODA LA HUMANIDAD Y ESPECIALMENTE A TODOS LOS PECADORES,
y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza
en que Me sume la pérdida de las almas.

Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita.  Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de El.  Te lo suplicamos por Tu amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre eterno, mira con misericordia a toda la humanidad, y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasion, y por Su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos Su omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén.
 
 

 

SEGUNDO DíA

Hoy, tráeme a LAS ALMAS DE LOS SACERDOTES Y LAS ALMAS DE LOS RELIGIOSOS,
y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellas las que Me dieron fortaleza para sopor tar Mi amarga Pasión.  A través de ellas, como a través de canales, Mi misericordia fluye hacia la humanidad.

Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta Tu gracia en nosotros* para que real¡-cemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo.

Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de Tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de Tu bendición.  Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación, y a una sola voz canten alabanzas a Tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos.  Amén.
 
 
 

TERCER DÍA

Hoy, tráeme a TODAS LAS ALMAS DEVOTAS Y FIELES,
y sumérgelas en el mar de Mi misericordia.  Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.

Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de Tu misericordia les concedes a todos Tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de Tu elementísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de Él.  Te lo suplicamos por el inconcebible amor Tuyo con que Tu Corazón arde por el Padre celestial.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de Tu Hijo y por Su dolorosa Pasión, concédeles Tu bendición y rodéalas con Tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen Tu infinita misericordia por los siglos de los siglos.  Amén.
 
 
 

CUARTO DíA

Hoy, tráeme a AQUELLOS QUE NO CREEN EN DIOS Y AQUELLOS QUE TODAVÍA NO ME CONOCEN.

También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro consoló Mi Corazón.  Sumérgelos en el mar de Mi misericordia.

Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero.  Acoge en la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de los que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen Tu Misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de Tu compasivísimo Corazón.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas de aquellos que no creen en Dios y de los que todavía no Te conocen, pero que están encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús.  Atráelas hacia la luz del Evangelio.  Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte.  Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos.  Amén.
 
 

 

 QUINTO DIA

Hoy, atráeme a LAS ALMAS DE LOS HERMANOS QUE SE HAN SEPARADO DE MI IGLESIA.
y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo alivian Mi Pasión.

Jesús sumamente misericordioso, que eres la bondad misma, Tú no niegas la luz a quienes Te la piden.  Acoge en la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas de los herejes y las almas de los cismáticos y llévalas con Tu luz a la unidad con la Iglesia; no las dejes alejarse de la morada de Tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los hermanos separados que han malgastado Tus bendiciones y han abusado de Tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores.  No mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y Su amarga Pasión que sufrió por ellos ya que también ellos están acogidos en el sumamente compasivo Corazón de Jesús.  Haz que también ellos glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos.  Amén.
 
 
 

SEXTO DíA

Hoy, tráeme a LAS ALMAS MANSAS Y HUMILDES Y A LAS ALMAS DE LOS NIÑOS PEQUEÑOS,
y sumérgelas en Mi misericordia. Éstas son las almas más semejantes a Mi Corazón.  Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía.  Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias.  Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes.

Jesús, tan misericordioso, Tú Mismo has dicho Aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón.  Acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños.  Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial.  Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios Mismo.  Estas almas tienen una morada permanente en Tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas mansas y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús.  Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo.  Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza Tu trono.  Padre de misericordia y de toda bondad, Te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu misericordia por los siglos de los siglos.  Amén.
 
 

 

SÉPTIMO DíA

Hoy, tráeme a LAS ALMAS QUE VENERAN Y GLORIFICAN Mi MISERICORDIA DE MODO ESPECIAL

y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu.  Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo.  Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura.  Ninguna de ellas irá al fuego del infierno.  Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.

Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu misericordia.  Estas almas son fuertes con el poder de Dios Mismo.  En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en Tu misericordia, y unidas a Ti, cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que Tu misericordia las protegerá en la hora de la muerte.

Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús.  Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes de gozo, Te cantan, oh Altísimo, un cántico de misericordia.  Te suplico, oh Dios, muéstrales Tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti.  Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo: «A las almas que veneren esta infinita misericordia Mía, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte.»
 
 
 

OCTAVO DíA

Hoy, tráeme a LAS QUE ESTÁN RETENIDAS EN EL PURGATORIO.

y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí.  Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi justicia.  Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre... Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia.

Jesús misericordiosísimo, Tú Mismo has dicho que deseas la misericordia; heme aquí que llevo a la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas del purgatorio, almas que Te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a Tu justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de Tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de Tu Misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús.  Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, Tu Hijo, y por toda la amargura con la cual Su sacratísima alma fue inundada, muestra Tu misericordia a las almas que están bajo Tu justo escrutinio.  No las mires sino a través de las heridas de Jesús, Tu amadísimo Hijo, ya que creemos que Tu bondad y Tu compasión no tienen límites.
 
 
 

NOVENO DíA

Hoy, tráeme a LAS ALMAS TIBIAS

y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren Mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos.  A causa de ellas dije: «Padre, aleja de Mí este cáliz, si es Tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi misericordia.»

Jesús piadosísimo, que eres la compasión misma, Te traigo a las almas tibias a la morada de Tu piadosísimo Corazón.  Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y Te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de Tu amor puro.  Oh Jesús tan compasivo, ejercita la omnipotencia de Tu misericordia y atráelas al mismo ardor de Tu amor y concédeles el amor santo, porque Tú lo puedes todo.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están acogidas en el piadosísimo Corazón de Jesús.  Padre de la Misericordia, Te suplico por la amarga Pasión de Tu Hijo y por Su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de Tu misericordia...

 

La Coronilla de la Divina Misericordia

 

 

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