Testimonio Rubén y Zulay
Octubre 31, 2006
Comienzo dándole gracias infinitas a Dios por tanto amor y misericordia derramada sobre nosotros en los momentos mas difíciles.
“Gracias Padre, Gracias Hijo, Gracias Espíritu Santo”, por tanto amor, mis palabras se quedan cortas de tanta y tanta fortaleza recibida en estos momentos.
Señor reconocemos que Tu Eres el Camino, la Verdad y la Vida, sin Ti no podemos hacer nada.
Cuantas gracias hemos recibido de ti, nosotros indignos siervos tuyo, Cuanto amor derramaste en nosotros y en nuestro dolor no apreciamos la intensidad de ese amor, ahora después de varios días de silencio, meditación y oración, siento deseos de llorar pero ya no de dolor sino de darte gracias infinitas porque has convertido nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. Benditos Seas Señor.
Tito 3 (4 -5)
Pero se manifestó la bondad de Dios, nuestro salvador y su amor a los hombres, no se fijo en lo bueno que hubiéramos hecho, sino que tuvo misericordia de nosotros y nos salvo.
Testimonio
Tenemos una niña de 4 anos y desde que ella tenia 2 anos estábamos en búsqueda de otro bebe, pasaba el tiempo y nada, todo estaba bien y no venia el bebe, yo en mis oraciones le pedía al Señor si era su voluntad nos concediera un hermanito o hermanita para Natasha que viniera sano. Yo se lo pedía, pero siempre me abandonaba a su voluntad. El sábado 15 de Octubre del 2005 fui a una conferencia patrocinada por la Comunidad Siervos de Cristo Vivo que se llamaba “Un Día de Sanación”, fue un día de mucha sanación para todas las personas que estábamos allí, en la Hora Santa estaban la Sra. Maria San Giovanni y el Sr. Alfredo Pablo, y el Señor les daba palabras de conocimiento, en unas de esas palabras ellos dicen: Aquí hay una o (unas) mujeres que están pidiendo un hijo y el Señor se los va ha conceder, en este momento el esta tocando sus vientres y en nueve meses vendrán a dar testimonio.
Yo sentí que esas palabras eran directas para mi, sin embargo miraba alrededor y decía cuantas mujeres que están aquí le habrán pedido lo mismo al Señor.
Al terminar el evento el Señor había sellado en mi corazón ese mensaje, no deje de pensar en ello.
Pasaron los días y para finales de Enero me entere que estaba embarazada, El Señor cumplió su promesa en mi, aquellas palabras que había escuchado sonaban en mi corazón una y otra vez, le daba muchísimas gracias.
Comencé mi control prenatal, continué mi vida normal, como siempre iba al Cenáculo de las Siervas de los Corazones de Jesús y Maria todos los viernes, siempre pasaba para oración, y siempre confiando en la Divina Misericordia “Jesus en ti confío”.
Adicionalmente fui a diferentes eventos de la Iglesia en esos nueve meses de embarazo, siendo el ultimo el sábado 9 de septiembre de 2006 donde fui a una misa de consagración y bendición para las mujeres embarazadas (Virgen Maria de la Buena Esperanza).
El día 24 de Marzo del 2006, recibí en el Cenáculo los cuadros Peregrinos de los Dos Corazones, Le dije a la Sra. que me los entrego que tenia 3 meses de embarazo y ella me dijo: felicidades, que lindo mañana 25 de Marzo es el día del “Evangelio de la Anunciación.
El día 1ero. de Junio, 2006, me hicieron mi segundo ultrasonido y nos dicen que es un niño, estamos tan felices por la noticia, aun no teníamos escogido un nombre, pasaron alrededor de 15 a 20 días y todavía no sabíamos que nombre ponerle, yo dije voy a pedirle al Señor que me de el nombre que el quiera para el bebe y al poco tiempo me vino a la mente el nombre de GABRIEL ENMANUEL, nos pareció un nombre tan lindo, y ese es su nombre.
Jeremías 1 (5)
Antes de formarte en el vientre te conocí; antes que salieras del seno te consagre, te constituí profeta de las naciones.
Alrededor de los cuatro meses de embarazo mi medico me manda a hacer el examen de los cromosomas (examen de sangre) el cual sale bien, y me dice que debido a mi edad (40 anos) solo el examen de amniocentesis revelaría cualquier anomalía que presentara el bebe. Yo le conteste que no me lo quería hacer, que yo iba a tener mi hijo como Dios me lo mandara, el me pregunto: Es por motivo religioso?, le conteste que si.
Las 37 semanas de mi embarazo fue totalmente saludable todos mi exámenes salieron bien, mi estado de animo excelente y sobre todo siempre en mis oraciones le pedía mucha fortaleza a Dios para el momento del parto, ya que soy muy nerviosa y el parto de la niña había sido muy difícil, yo le decía al Señor dame valor para soportar el dolor sin perder el control y este dolor te lo ofrezco por la conversión de la familia.
El día 14 de Septiembre a las 3:00 a.m. me levante con dolores suaves y dije Gabriel quiere nacer hoy, y mire el almanaque y vi “EXALTACION DE LA SANTA CRUZ” , día 15 “NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES”.
Llegamos al hospital a las 8:30 a.m. Yo estaba tranquila no tenia dolores fuertes y sobre todo tenia mi confianza en Dios de que todo saldría bien, el tiempo transcurrió tan rápido y en el dolor físico mas grande me agarre de la baranda de la cama llore y suplique a Dios que me diera valor para soportar ese dolor, me dio deseos de pujar muy fuerte, me agarre de las manos de mi esposo, la enfermera trajo a un medico que estaba allí, porque mi medico no había llegado, yo estaba muy nerviosa y llego el momento nació Gabriel a las 12:23pm. hubo un silencio y el medico dijo: este bebe nació con malformaciones, tiene horas de vida, yo trate de ver a mi bebe apartando la pierna y lo vi boca abajo en las manos del medico y totalmente cubierto de la grasa que tienen ellos al nacer, el bebe no lloro, solo escuche un pequeño sollozo. Yo escuchaba muchas voces de personas en el cuarto, había una cortina que separaba la cama de parto y la cuna de recibir al bebe, el medico me pregunto muy enérgico y con autoridad si yo no me había hecho la amniocentesis, le dije que no, y con voz mas fuerte y en alto me dijo y por que no se la hizo?, le conteste porque yo no iba a abortar y mas molesto todavía me dijo: sabia UD., que por traer un bebe con varias malformaciones el Estado de la Florida la puede obligar a abortar?, todo esto sucedió sin haber sacado la placenta, luego las enfermeras una al hacerme la limpieza, no se daba cuenta que estaba atendiendo una mujer que acaba de dar a luz, (cero compasión por el débil), la otra cuestionándome porque había salido embarazada a los 40 anos, que por eso ella tenia una sola hija.
Llega mi medico pidiéndome disculpa por no llegar a tiempo al parto, tan pronto llego le preguntaron si no había visto los ultrasonidos, los revisaron y todo estaba bien, el me dijo eso no es así de que las leyes te obliguen a abortar porque un bebe venga con malformaciones, además yo hable contigo sobre el examen de amniocentesis y tu me dijiste que no te lo querías hacer y yo te lo respete porque se que eres muy religiosa. Además, yo no estoy de acuerdo con el aborto, si te hubieras hecho este examen hubieses tenido 2 alternativas en la situación de tu bebe: el aborto o esperar tus nueves meses sabiendo ya el estado del bebe. Lo siento mucho.
Desde el nacimiento del bebe, mi esposo y yo entramos en una tormenta tan grande, pero de la misma manera una paz sobrenatural, todo esto que he contado fue en la cama de parto sin levantarme lo que nos estaba pasando era algo difícil de describir, yo aun no había visto a mi bebe, mi esposo estaba con el en la sala de cuidados. Yo veía todas las cosas y en mi mente solo estaba la palabras “DIOS” , mi esposo regreso como a la hora y me dijo vamos a bautizar al niño, esperemos al Padre que ya viene en camino. A los minutos entra la enfermera que me estuvo cuestionando y me dice con los ojos húmedos, este tranquila Sra. yo tampoco me hubiese hecho un aborto, sabe estos niños son especiales y Dios se los envía a personas especiales.
Yo estaba sorprendida del cambio de esta enfermera. Fui con mi esposo a la salita para el bautizo, por primera vez estuve frente a mi a ese angelito que tanto amaba en mi vientre, llore al ver a mi hijo y dije pero si mi bebe es bello, cerré mis ojos y visualice una cruz con nuestro Señor Jesús y al pie de esa cruz me arrodille. El medico no nos daba esperanza nuestro bebe tenia trisomic 13, (defectos de cromosomas), los hospitales, Jackson Memorial y Miami Children, no lo podían recibir porque estaban muy llenos, pero le sugirieron al medico que hicieran todos los exámenes respectivos para ellos tomar una decisión si lo podían operar. De no ser admitido por estos, al bebe lo trasladarían a un hospicio. sin embargo para el día lunes 18 de septiembre el hospital Miami Children daría una respuesta.
Al día siguiente de su nacimiento después de ir a ver el bebe, salimos para nuestra parroquia, y hablamos con el Padre Luis Perez (Párroco de la Iglesia San Lázaro), necesitamos cumplir la voluntad de Dios; sus palabras, su apoyo, sus concejos, aumentaron aun mas nuestra confianza en Dios. De allí salimos al Santísimo nos arrodillamos ante El, luego nos sentamos frente a El, en total abandono sin decir una palabra. Estábamos en una tormenta tan y tan grande, pero la paz era sobrenatural, nuestra familia estaba muy preocupada y en momentos hasta desesperados, pero nosotros dos estábamos en una paz tan grande, nosotros les decíamos no nos desesperemos esta obra no es nuestra, es de Dios.
Desde el primer momento que el medico no nos daba esperanza se lo entregamos a Dios, sabíamos que para Dios nada es imposible, el podía sanarlo o llevarlo con el, El Señor conocía nuestro dolor, nuestro sufrimiento, eso también se lo entregamos. Cada vez que estábamos con el bebe rezábamos la coronilla, le pedíamos a la Santísima Trinidad que se glorificara en el.
A las horas de nacido el medico nos decía que al bebe le estaba fallando los pulmones, los riñones, tenia muchos complicaciones medicas, y unas de las razones por las que era un caso muy severo era porque sus intestinos estaban fuera y dentro del cordón umbilical, el no podía alimentarse como un bebe normal, el medico nos dijo que todo niño cuando nace los primeros tres días de vida se sostienen con los nutrientes que recibieron de la madre en el vientre, a el posteriormente le colocarían una medicina para tratar de alimentarlo.
Al día siguiente después del bautizo, a primera hora de la mañana el medico nos dice: el bebe esta respirando por si solo, sin ayuda, al 100% sus pulmones, luego en la tarde el bebe hizo pipi y al otro día el bebe hizo caca por la vía normal.
Cada instante que íbamos a verlo le tomábamos una manito cada uno, le decíamos cuanto lo amábamos, le decíamos que era precioso, que era una bendición para nuestras vidas, y el con sus ojos abiertos buscaba nuestra voz, las enfermeras de diferentes turnos nos decían que ellas notaban que cuando nosotros estábamos con el, su respiración subía, le hacia bien.
Al segundo día de su nacimiento, colocaron al lado de el en una cuna especial a un bebe prematuro de 23 semanas (exactamente al tiempo que las mujeres ya saben los resultados de la amniocentesis y se someten a un aborto).
Mientras le colocaban unos equipos a nuestro bebe, nos pasaron al lado de la sala donde llegaban todos los bebe recién nacidos sanos y los dos mirábamos a estos bebes y no pensábamos porque estos si y el de nosotros no, al contrario meditábamos los dos, los bebe son bendiciones de felicidad para la familia y uno nunca piensa que al lado tuyo hay otros padres que están sufriendo porque su bebe no esta sano (la compasión de unos con otros), meditamos también que no podíamos imaginar que pasaba por la mente de una mujer cuando botaba en un basurero a su bebe o lo abandonaba a su suerte.
El día 18 de septiembre del 2006 en la mañana antes de ir al hospital, pasamos por la capilla, y en la presencia del Señor le confirmamos nuevamente nuestra aceptación a su voluntad, nuestro abandono a El.
Saliendo de la capilla llaman a mi esposo al celular y le dicen que nos necesitan en el Hospital, llegamos en seguida, me pregunto el medico si quería cargar al bebe, inmediatamente lloramos porque presentíamos que estamos ante el momento final, lo cargue junto a mi esposo y entre el llanto y el dolor le rezábamos la coronilla y le decíamos cuanto lo amábamos. Y al terminar de rezar partió al cielo.
Mi esposo y yo nos dirigimos al medico y a las enfermeras de la sala agradeciéndoles su atención para con nuestro hijo y sobre todo le hablamos de la gran enseñanza que nos dejo Gabriel para todos los que de alguna manera en mayor o menor proporción, estuvimos involucrados, le dijimos que somos católicos, y que defendemos el derecho a la vida.
Este medico que en la hora de parto también estaba molesto y decía que irresponsabilidad, después de todos estos acontecimientos El junto a las enfermeras estaban llorando. El sumamente conmovido dijo que esta experiencia le ayudara atender a aquellos bebes que estén en la misma situación.
El día 19 de septiembre en el momento del entierro, cuando estaban colocando la urna en la tierra, me entregaron un crucifijo, el cual bese dos veces, le di la gloria a Dios y le di las gracias por el don de la maternidad.
Juan 10 (2-4)
El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
El cuidador le abre y las ovejas escuchan su voz; llama por su nombre a cada una de sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas sus ovejas, empieza a caminar delante de ellas y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.
Gracias, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te alabamos, te bendecimos y te glorificamos por todo lo que has hecho en nuestras vidas, lo que estas haciendo y lo que seguirás haciendo; Por el don de la vida, el don de la maternidad y por el sacramento del bautismo.
Gracias por permitir que nuestro hijo conociera a sus padres y partiera a tu encuentro en los brazos de mami y papi.
Gracias Padre, por todos aquellos ángeles que oraron, nos apoyaron, que nos dieron un abrazo, una palabra de consuelo, porque a través de ellos eras Tu en persona que derramabas tu amor en nosotros.
Gracias, Gabriel porque desde la concepción fuiste una bendición para nosotros.
“Por tu gracia oh Dios amado de mi alma,
fortaleza de mi cuerpo, luz de mi vida! Soy confortado en mi dolor. Mi corazón esta en paz porque soy uno contigo. Mi fe me lo ha hecho sentir. Me acerco mas a Ti, Padre amado, para así estar mas cerca del que amo, que esta contigo. Ayúdame a comprender que la vida es eterna y que la muerte es una sombra que oculta de mi vista terrenal el mundo invisible donde ha entrado aquel que amo. El amor no conoce fronteras y el de mi corazón llega al mas allá”.
2 Corintios 12 (8-10)
He rogado tres veces al Señor para que apartara esto de mi, y otras tantas me ha dicho “Te basta mi gracia, ya que la fuerza se pone de manifiesto en la debilidad”. Gustosamente, pues, seguiré enorgulleciéndome de mis debilidades para que habite en mi la fuerza de Cristo. Y me complazco en soportar por Cristo debilidades, injurias, necesidades, persecuciones y angustias, porque cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte.
Con Jesús todo lo podemos, sin El “nada”.
Zulay y Ruben Avila
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