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Un Hombre sabio era experto en la ley quizo poner a prueba a Jesús y le preguntó que debía hacer para vivir eternamente en el cielo. Jesús le dijo "Responde tú mismo esa pregunta". El hombre respondió "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Luego preguntó "Y quíen es mi prójimo?" Jesús decidió enseñar una lección contando el siguiente cuento:
Un israelita bajaba de Jerusalén a Jericó por el camino. Unos ladrones le hirieron, le robaron y lo dejaron medio muerto Un sacerdote lo vio y pasó de largo, dando un rodeo. Lo mismo hizo un levita (servidor del templo) Pero un samaritano (de un pueblo extranjero) lo vió, se compadeció y lo curó Lo subió a su caballo y lo llevó hasta la posada más cercana. Allí cuidó de él Al día siguiente el samaritano le entregó 2 monedas al dueño de la posada y le dijo : "Cuídemelo hasta que se recupere. Si gasta mas dinero, se lo pagaré cuando regrese". Así terminó el cuento.
Jesús dijo:"Ama a tu prójimo como a ti mismo". ¿Quíen es tu prójimo? Jesús habló del samaritano para enseñar que las personas pueden ser amables. ¿De que manera puedes se amable con otras personas?
La parábola del buen Samaritano nos enseña que Dios quiere que seamos amables unos con otros. Un hombre Samaritano, era muy odiado por su raza. Sin embargo, el buen samaritano no lo ignoró, le expresó atención, cariño, hospitalidad, dinero y todo lo que necesitaba.
Jesús utilizó muchas
comparaciones
para hablarnos del Reino de Dios.
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