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Aparición del 13 de mayo de 1917
Llevando a
su rebaño fuera de Aljustrel en
la mañana del 13 de mayo, la
fiesta de Nuestra Señora del
Santísimo Sacramento, los tres
niños pasaron Fátima, donde se
encontraban la parroquia y el
cementerio, y prosiguieron más o
menos un kilómetro hacia el
norte a las pendientes de Cova.
Aquí dejaron que sus ovejas
pastorearan mientras ellos
jugaban en la pradera que tenía
uno que otro árbol de roble.
Después de haber tomado su
almuerzo alrededor del mediodía
decidieron rezar el rosario,
aunque de una manera un poco
truncada, diciendo sólo las
primeras palabras de cada
oración. Al instante, ellos
fueron sobresaltados por lo que
después describieron como un "rayo
en medio de un cielo azul".
Pensando que una tormenta se
acercaba se debatían si debían
tomar las ovejas e irse a casa.
Preparándose para hacerlo fueron
nuevamente sorprendidos por una
luz extraña.
Comenzamos a ir cuesta abajo
llevando a las ovejas hacia
el camino. Cuando estabamos
en la mitad de la cuesta,
cerca de un árbol de roble
(el gran árbol que hoy en
día está rodeado de una reja
de hierro), vimos otro rayo,
y después de da unos cuantos
pasos más vimos en un árbol
de roble (uno más pequeño
más abajo en la colina) a
una señora vestida de blanco,
que brillaba más fuerte que
el sol,
irradiando unos rayos de luz
clara e intensa, como una
copa de cristal llena de
pura agua cuando el sol
radiante pasa por ella. Nos
detuvimos asombrados por la
aparición. Estabamos tan
cerca que quedamos en la luz
que la rodeaba, o que ella
irradiaba, casi a un metro y
medio.
Por
favor no teman, no les voy a
hacer daño
Lucía
respondió por parte de los tres,
como lo hizo durante todas las
apariciones
¿De
dónde eres?
Yo
vengo del cielo.
La Señora
vestía con un manto puramente
blanco, con un borde de oro que
caía hasta sus pies. En sus
manos llevaba las cuentas del
rosario que parecían estrellas,
con un crucifijo que era la gema
más radiante de todas. Quieta,
Lucía no tenía miedo. La
presencia de la Señora le
producía solo felicidad y un
gozo confiado.
"¿Que
quieres de mi?"
Quiero que regreses aquí los
días trece de cada mes por
los próximos seis meses a la
misma hora. Lugo te diré
quien soy, y qué es lo que
más deseo. Y volveré aquí
una séptima vez.
" ¿Y
yo iré al cielo?"
Sí,
tu irás al cielo.
" ¿Y
Jacinta?"
Ella también irá
"¿Y
Francisco?"
El
también, amor mío, pero
primero debe decir muchos
Rosarios
La Señora
miró a Francisco con compasión
por unos minutos, matizado con
una pequeña tristeza. Lucía
después se recordó de algunos
amigos que habían fallecido.
"¿Y
María Neves está en el cielo?
Si,
ella esta en el cielo
"¿y
Amelia?"
Ella está en el purgatorio.
Se
ofrecerán a Dios y tomarán
todos los sufrimientos que
El les envíe?
¿En
reparación por todos los
pecados que Le ofenden y por
la conversión de los
pecadores?
"Oh Sí,
lo haremos"
Tendrán que sufrir mucho,
pero la gracia de Dios
estará con ustedes y los
fortalecerá.
Lucía
relata que mientras la Señora
pronunciaba estas palabras,
abría sus manos, y
Fuimos
bañados por una luz
celestial que parecía venir
directamente de sus manos.
La realidad de esta luz
penetró nuestros corazones y
nuestras almas, y sabíamos
que de alguna forma esta luz
era Dios, y podíamos vernos
abrazada por ella. Por un
impulso interior de gracia
caímos de rodillas,
repitiendo en nuestros
corazones: "Oh Santísima
Trinidad, te adoramos. Mi
Dios, mi Dios, te amo en el
Santísimo Sacramento"
Los niños
permanecían de rodillas en el
torrente de esta luz maravillosa,
hasta que la Señora habló de
nuevo, mencionando la guerra en
Europa, de la que tenían poca
ninguna noción.
Digan el Rosario todos los
días, para traer la paz al
mundo y el final de la
guerra.
Después de esto ella se
comenzó a elevar lentamente
hacia el este, hasta que
desapareció en la inmensa
distancia. La luz que la
rodeaba parecía que se
adentraba entre las
estrellas, es por eso que a
veces decíamos que vimos a
los cielos abrirse.
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Aparición del 13 de Julio de 1917
Mientras se acercaba la fecha de Julio
Lucía continuaba turbada por las
palabras de su pastor que advertía que
el diablo podría estar detrás de estas
apariciones. Finalmente, ella le confió
a Jacinta que su intención era de no ir.
Pero cuando el día finalmente llegó, sus
miedos y ansiedades se desaparecieron,
de manera que a las doce estaba en Cova
con Jacinta y Francisco, esperando la
llegada de la bella Señora.
La
aparición del 13 de julio probó ser en
muchas formas la parte más controversial
del mensaje de Fátima, proveyendo un
secreto en tres partes que los niños
guardaron celosamente. Las primeras dos
partes, la visión del infierno y la
profecía del futuro rol de Rusia y cómo
prevenirlo, no serían reveladas hasta
que Lucía las escribiera en su tercer
diario, en obediencia al obispo, en
1941. La tercera parte, comúnmente
conocido como el Tercer Secreto, fue más
tarde comunicado al obispo, quien lo
envió sin leer al Papa Pío XII.
Unos minutos
después de haber llegado a Cova da
Iria, cerca del encino, donde un
gran número de personas estaban
rezando el Rosario, vimos un flash
de luz una vez más, y un momento
después Nuestra Señora se apareció
en el encino.
"Lucía", dijo
Jacinta, "habla. La Señora te está
hablando"
"¿Si? Dijo
Lucía. Ella habló humildemente,
pidiendo perdón por sus dudas con
todos sus gestos, y le dijo a la
Señora "¿Qué quieres de mi?
Quiero que
vengan aquí el día trece del mes que
viene. Continúen diciendo el Rosario
todos los días en honor a Nuestra
Señora del Rosario, para obtener la
paz del mundo y el final de la
guerra, porque sólo ella puede
obtenerlo.
"Sí, Sí"
" Yo quisiera
preguntarle quien es usted, y si
puede hacer un milagro para que todo
el mundo sepa a ciencia cierta que
se ha aparecido"
Deben venir
aquí todos los meses, y en octubre
yo te diré quien soy y lo que quiero.
Después haré un milagro para que
todos crean.
Por tanto
segura de lo que hacía, Lucia
comenzó a poner ante la Señora las
peticiones que todos le habían
confiado. La Señora dijo muy
gentilmente que ella curaría a
algunos, pero que a otros ella no
curaría.
"¿Y el hijo
paralítico de Maria da Capelinha?"
No, no será
curado ni de su enfermedad ni de su
pobreza, y debe de asegurarse de
decir el Rosario junto a su familia
todos los días.
Otro caso
encomendado por Lucía a la Señora
fue el de una mujer enferma de
Atougia quien pidió que se la
llevaran al cielo.
Dile que no
tenga prisa. Dile que yo sé muy bien
cuando yo vendré a buscarla.
Hagan
sacrificios por los pecadores, y
digan seguido, especialmente cuando
hagan un sacrificio: Oh Jesús, esto
es por amor a Ti, por la conversión
de los pecadores, y en reparación
por las ofensas cometidas contra el
Inmaculado Corazón de María.
Mientras
Nuestra Señora decía estas palabras
abrió sus manos una vez más, como lo
había hecho en los dos meses
anteriores. Los rayos de luz
parecían penetrar la tierra, y vimos
como si fuera un mar de fuego.
Sumergidos en este fuego estaban
demonios y almas en forma humana,
como tizones transparentes en
llamas, todos negros o color bronce
quemado, flotando en el fuego, ahora
levantados en el aire por las llamas
que salían de ellos mismos junto a
grandes nubes de humo, se caían por
todos lados como chispas entre
enormes fuegos, sin peso o
equilibrio, entre chillidos y
gemidos de dolor y desesperación,
que nos horrorizaron y nos hicieron
temblar de miedo. (debe haber sido
esta visión la que hizo que yo
gritara, como dice la gente que hice).
Los demonios podían distinguirse por
su similitud aterradora y repugnante
a miedosos animales desconocidos,
negros y transparentes como carbones
en llamas. Horrorizados y como
pidiendo auxilio, miramos hacia
Nuestra Señora, quien nos dijo, tan
amablemente y tan tristemente:
Ustedes han
visto el infierno, donde van las
almas de los pobres pecadores. Es
para salvarlos que Dios quiere
establecer en el mundo una devoción
a mi Inmaculado Corazón. Si ustedes
hacen lo que yo les diga, muchas
almas se salvarán, y habrá paz. Esta
guerra cesará, pero si los hombres
no dejan de ofender a Dios, otra
guerra más terrible comenzará
durante el pontificado de Pio XI.
Cuando ustedes vean una noche que es
iluminada por una luz extraña y
desconocida (esto ocurrió en Enero
28, 1938) sabrán que esta es la
señal que Dios les dará que indicará
que está a punto de castigar al
mundo con la guerra y el hambre, y
por la persecución de la Iglesia y
del Papa.
Para prevenir
esto, vengo al mundo para pedir que
Rusia sea consagrada a mi Inmaculado
Corazón, y pido que los primero
Sábados de cada mes se hagan
comuniones en reparación por todos
los pecados del mundo. Si mis deseos
se cumplen, Rusia se convertirá y
habrá paz, si no, Rusia repartirá
sus errores alrededor del mundo,
trayendo nuevas guerras y
persecuciones a la Iglesia, los
justos serán martirizados y el Santo
Padre tendrá que sufrir mucho,
ciertas naciones serán aniquiladas.
Pero al final mi Inmaculado Corazón
triunfará. El Santo Padre consagrará
a Rusia a Mi, y esta será convertida
y el mundo disfrutará de un período
de paz. En Portugal la fe siempre
será preservada…(Aquí viene la parte
del secreto que aún no ha sido
revelado). Recuerden no deben
decirle esto a nadie más que a
Francisco.
Cuando ustedes
recen el Rosario, digan después de
cada misterio:
O mi buen
Jesús, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno.
Lleva a todas las almas al cielo
especialmente a las más necesitadas
de tu divina Misericordia.
" ¿Hay algo
más que quieras de mi?"
No, no
quiero más nada de ti hoy.
Luego, al
igual que antes Nuestra Señora
comenzó a ascender hacia el Este,
hasta que finalmente desapareció en
la inmensa oscuridad del firmamento.
La posesión del
Secreto probó ser una gran prueba para
los tres pequeños. La familia, los
vecinos, seguidores de la aparición,
hasta el clero, trató sin éxito que
fuera revelado. Finalmente, en cuanto el
día de la aparición se acercaba hasta el
gobierno civil, que era secular y
venenosamente anticlerical, alarmado por
el número de personas que estaban
interesándose en los eventos de Fátima,
atentaron con arrebatárselos y en el
proceso exponer a la Iglesia como
colaboradora en un fraude.
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Apariciones
del
Ángel de
Portugal

Antes de
las
apariciones
de
Nuestra
Señora,
Lucía,
Francisco
y
Jacinta
(Lucía
de Jesús
dos
Santos,
y sus
primos
Francisco
y
Jacinta
Marto,
todos
residentes
en la
aldea de
Aljustrel,
parroquia
de
Fátima)
tuvieron
tres
visiones
del
Ángel de
Portugal,
o de la
Paz.
Primera
Aparición
del
Ángel
La
primera
aparición
del
Ángel
tuvo
lugar en
la
primavera
o en el
verano
de 1916,
en una
gruta
del
“outeiro
do
Cabeço”,
cerca de
Aljustrel,
y se
desarrolló
de la
siguiente
manera,
conforme
narra la
Hna.
Lucía:
Sólo
habíamos
jugado
unos
momentos
cuando
un
viento
fuerte
sacude
los
árboles
y nos
hace
levantar
la vista
para ver
qué
pasaba,
pues el
día
estaba
sereno.
Comenzamos
a ver, a
cierta
distancia,
sobre
los
árboles
que se
extendían
en
dirección
al este,
una luz
más
blanca
que la
nieve,
con la
forma de
un joven
transparente
más
brillante
que un
cristal
atravesado
por los
rayos
del sol.
A medida
que se
aproximaba
fuimos
distinguiendo
sus
facciones:
era un
joven de
unos
catorce
o quince
años, de
una gran
belleza.
Estábamos
sorprendidos
y
absortos;
no
decíamos
ni una
palabra.
Al
llegar
junto a
nosotros
nos dijo:
– “No
temáis,
soy el
Ángel de
la Paz.
Rezad
conmigo”.
Y
arrodillándose,
inclinó
su
frente
hasta el
suelo.
Llevados
por un
movimiento
sobrenatural,
le
imitamos
y
repetimos
las
palabras
que le
oímos
pronunciar:
– “Dios
mío, yo
creo,
adoro,
espero y
te amo.
Te pido
perdón
por los
que no
creen,
no
adoran,
no
esperan
y no te
aman”.
Después
de
repetir
esto
tres
veces se
irguió y
dijo:
– “Rezad
así. Los
Corazones
de Jesús
y de
María
están
atentos
a la voz
de
vuestras
súplicas”.
Y
desapareció.
El
ambiente
sobrenatural
que nos
rodeaba
era tan
intenso,
que casi
no nos
dimos
cuenta
de
nuestra
propia
existencia
durante
mucho
tiempo y
permanecimos
en esta
posición
en que
nos
había
dejado
repitiendo
siempre
la misma
oración.
La
presencia
de Dios
se
sentía
tan
intensa
y tan
íntima
que ni
entre
nosotros
nos
atrevíamos
a hablar.
Al día
siguiente
todavía
sentíamos
nuestro
espíritu
envuelto
por esa
atmósfera,
que sólo
muy
lentamente
desapareció.
Ninguno
pensó en
hablar
de esta
aparición
ni en
recomendar
secreto.
Se
imponía
por sí
solo.
Era tan
íntima,
que no
era
fácil
decir
sobre
ella la
menor
palabra.
Quizá
nos hizo
tan
fuerte
impresión
por ser
la
primera
en que
así se
manifestaba.
Segunda
Aparición
del
Ángel
La
segunda
aparición
ocurrió
en el
verano
de 1916,
sobre el
pozo de
la casa
de los
padres
de Lucía,
junto al
cual
jugaban
los
niños.
Así
narra la
Hna.
Lucía lo
que
entonces
les dijo
el Ángel
a ella y
a sus
primos:
– ¿Qué
hacéis?
Rezad,
rezad
mucho.
Los
Corazones
de Jesús
y de
María
tienen
sobre
vosotros
designios
de
misericordia.
Ofreced
constantemente
al
Altísimo
oraciones
y
sacrificios.
 |
|
Pozo de la casa de Lucía, en donde
apareció el Ángel a los pastorcitos
por segunda vez. |
– ¿Cómo nos tenemos que
sacrificar?,
pregunté.
– De
todo lo
que
podáis,
ofreced
a Dios
un
sacrificio
de
reparación
por los
pecados
con que
Él es
ofendido
y de
súplica
por la
conversión
de los
pecadores.
Atraed
así la
paz
sobre
vuestra
patria.
Yo soy
su ángel
de la
guarda,
el Ángel
de
Portugal.
Sobre
todo,
aceptad
y
soportad
con
resignación
el
sufrimiento
que
Nuestro
Señor os
envíe.
Y
desapareció.
Estas
palabras
del
Ángel se
grabaron
en
nuestro
espíritu
como una
luz que
nos
hacía
comprender
quién
era
Dios,
cómo nos
amaba y
quería
ser
amado;
el valor
del
sacrificio
y cómo
le era
agradable;
y cómo
en
atención
a él,
convertía
a los
pecadores.
Tercera
Aparición
del
Ángel
La
tercera
aparición
ocurrió
al final
del
verano o
principio
del
otoño de
1916,
nuevamente
en la
Gruta
del
Cabeço
y,
siempre
de
acuerdo
con la
descripción
de la
Hna.
Lucía,
transcurrió
de la
siguiente
forma:
En
cuanto
llegamos
allí, de
rodillas,
con los
rostros
en
tierra,
comenzamos
a
repetir
la
oración
del
Ángel:
“Dios
mío, yo
creo,
adoro,
espero y
te amo...”
No sé
cuantas
veces
habíamos
repetido
esta
oración
cuando
advertimos
que
sobre
nosotros
brillaba
una luz
desconocida.
Nos
incorporamos
para ver
lo que
pasaba y
vemos al
Ángel
trayendo
en la
mano
izquierda
un cáliz
sobre el
cual
está
suspendida
una
hostia
de la
que
caían,
dentro
del
cáliz,
algunas
gotas de
sangre.
Dejando
el cáliz
y la
hostia
suspendidos
en el
aire, se
postró
en
tierra y
repitió
tres
veces la
oración:
–
Santísima
Trinidad,
Padre,
Hijo y
Espíritu
Santo:
yo te
adoro
profundamente
y te
ofrezco
el
preciosísimo
Cuerpo,
Sangre,
Alma y
Divinidad
de
Jesucristo,
presente
en todos
los
sagrarios
de la
tierra,
en
reparación
por los
ultrajes,
sacrilegios
e
indiferencias
con que
Él mismo
es
ofendido.
Y por
los
infinitos
méritos
de su
Santísimo
Corazón
y del
Inmaculado
Corazón
de María,
te pido
la
conversión
de los
pobres
pecadores.
Después
se
levantó,
tomó de
nuevo en
la mano
el cáliz
y la
hostia,
y me dio
la
hostia a
mí. Lo
que
contenía
el cáliz
se lo
dio a
beber a
Jacinta
y a
Francisco,
diciendo
al mismo
tiempo:
– Tomad
y bebed
el
Cuerpo y
la
Sangre
de
Jesucristo,
horriblemente
ultrajado
por los
hombres
ingratos.
Reparad
sus
crímenes
y
consolad
a
vuestro
Dios.
De nuevo
se
postró
en
tierra y
repitió
con
nosotros
otras
tres
veces la
misma
oración:
–
“Santísima
Trinidad...”
Y
desapareció.
Llevados
por la
fuerza
de lo
sobrenatural
que nos
envolvía,
imitábamos
al Ángel
en todo,
es decir,
nos
postrábamos
como él
y
repetíamos
las
oraciones
que él
decía.
La
fuerza
de la
presencia
de Dios
era tan
intensa,
que nos
absorbía
y
aniquilaba
casi por
completo.
Parecía
como si
nos
hubiera
quitado
por un
largo
espacio
de
tiempo
el uso
de
nuestros
sentidos
corporales.
En esos
días,
hasta
las
acciones
más
materiales
las
hacíamos
como
llevados
por esa
misma
fuerza
sobrenatural
que nos
empujaba.
La paz y
felicidad
que
sentíamos
era
grande,
pero
sólo
interior;
el alma
estaba
completamente
concentrada
en Dios.
Y al
mismo
tiempo
el
abatimiento
físico
que
sentíamos
era
también
fuerte.
No sé
por qué
las
apariciones
de
Nuestra
Señora
producían
en
nosotros
efectos
muy
diferentes.
La misma
alegría
íntima y
la misma
paz y
felicidad,
pero en
vez del
abatimiento
físico,
sentíamos
una
cierta
agilidad
expansiva;
en vez
del
aniquilamiento
ante la
divina
presencia,
era un
exultar
de
alegría;
en vez
de esa
dificultad
para
hablar,
un
cierto
entusiasmo
comunicativo.
No
obstante,
a pesar
de todos
estos
sentimientos,
yo
sentía
la
inspiración
de
callar,
sobre
todo
algunas
cosas.
En los
interrogatorios,
esta
inspiración
interior
me
indicaba
las
respuestas
que, sin
faltar a
la
verdad,
no
descubriesen
lo que
debía
por
entonces
ocultar.
Las
apariciones
del
Ángel,
en 1916,
fueron
precedidas
por
otras
tres
visiones,
de abril
a
octubre
de 1915,
en las
cuales
Lucía y
otras
tres
pastorcitas
(María
Rosa
Matías,
Teresa
Matías y
María
Justino)
vieron,
también
en el
outeiro
do
Cabeço
y
suspendida
en el
aire
sobre la
arboleda
del
valle,
como una
“nube
más
blanca
que la
nieve,
algo
transparente
y con
forma
humana”.
Era
“una
figura
como si
fuese
una
estatua
de nieve
a quien
los
rayos
del sol
hacían
algo
transparente”.
La
descripción
es de la
propia
Hna.
Lucía.
(Texto
tomado
del
libro
Fátima:
¿Mensaje
de
Tragedia
o de
Esperanza?,
pp. 27-
Fátima y
los
Papas......
Desde
que
Nuestra
Señora
se
apareció
a los
pastorcillos,
han
habido
siete
mandatos
papales:
Benedicto
XV, Pio
XI, Pio
XII,
Juan
XXIII,
Pablo
VI, Juan
Pablo I
y Juan
Pablo
II.

| Benedicto XV
|
Tiago Della Genga nació en Génova el 21 de noviembre de 1854. Fue elegido Papa el 3 de septiembre de 1914. Falleció el 22 de enero de 1922.
Su pontificado estuvo dominado por la Primera Guerra Mundial y por sus consecuencias. Hizo innumerables llamadas a la paz. Son conocidas sus intervenciones del 5 de mayo de 1917, recomendando la oración por la paz, principalmente a los niños, y del 1 de agosto de ese mismo año, proponiendo a las potencias beligerantes un programa de 7 puntos en el que se propugnaba una paz basada en la justicia y no en el triunfo militar.
Fue también llamado el "Papa de las misiones" por su interés por la causa de la evangelización a través de la formación del clero indígena.
Bajo su pontificado tuvieron lugar las apariciones de Fátima. |
| Pio XI 
|
Aquiles Ratti nació el 31 de mayo de 1857 en Desio (Milán). Fue elegido Papa el 6 de febrero de 1922.
En su primera encíclica, Urbi Arcano (1922), inauguró la reforma de la acción católica, surgida para llevar a cabo una estrecha colaboración entre laicos y la jerarquía en el apostolado de la Iglesia. Instituyó la fiesta de Cristo Rey (1925). Con la encíclica Quadragesimo Anno reafirmó y desarrolló la doctrina social de León XIII (1931).
Su mayor éxito diplomático fueron los pactos de Letrán (1929), por los cuales se regulaban las relaciones con Italia y era fundado el estado del Vaticano, independiente y neutral. Condenó el comunismo ateo y el nazismo.
En 1929 dió una clara muestra de su creencia en la veracidad de las apariciones de Fátima, distribuyendo estampas a los alumnos del Colegio Portugués de Roma y bendiciendo una imagen de Nuestra Señora de Fátima para el mismo colegio. |

| Pio XII

|
Eugenio Pacelli nació en Roma el 2 de marzo de 1876. Fue consagrado obispo el 13 de mayo de 1917, día de la primera aparición de Nuestra Señora en Fátima. Fue elegido Papa el 2 de marzo de 1939. Falleció el 9 de octubre de 1958. Considerado también el Papa de la paz, luchó, aunque sin conseguirlo, para impedir que se desatara la II Guerra Mundial. En su primer mensaje de Navidad (1939), formuló los principios esenciales para alcanzar la paz:desarme general, reconocimiento de los derechos de las minorias, derecho de todas las naciones a su independencia. Durante la guerra dirigió un vasto programa de ayuda a las víctimas del conflicto, especialmente a los prisioneros de guerra.
Entre su encíclicas más célebres, se cuenta la Mystici Christi, sobre la naturaleza de la Iglesia como cuerpo místico de Cristo (1943); Divino Afflante Spiritu, sobre la Sagrada Escritura (1943); Mediator Dei, sobre la liturgia (1947).
Ferviente devoto de Nuestra Señora, definió el dogma de la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos (1951)y dedicó una encíclica a su realeza. Fue gran impulsor del mensaje de Fátima: envió un delegado a coronar la imagen de Nuestra Señora de Fátima (1946) y señaló para Fátima la clausura del Año Santo de 1950-1951. |

| Juan XXIII

|
Angello José Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte (Bérgamo). fue elegido Papa el 28 de octubre de 1858. Murió el 3 de junio de 1963.
El 25 de enero de 1959 anunció un sínodo diocesano para Roma, la convocatoria de un Concilio Ecuménico y la revisión de Código del Derecho Canónigo. Su obra fundamental fue el Concilio Vaticano II, iniciado en 1962 y terminado en 1965, ya en el siguiente pontificado.
Sus encíclicas tuvieron un cuño eminentemente pastoral: Ad Petri Cathedram (1959), en la que sostenía que la verdad, la unidad y la paz debían ser promovidas en un espíritu de amor, y saludaba a los no católicos como hermanos separados; Mater Et Magistra (1961), desarollando la doctrina social de León XIII y Pío XI; Pacem In Terris (1963), en la que explicaba que el respeto de los derechos y deberes del hombre son el fundamento de la paz mundial, y exhortaba a la convivencia pacífica.
Hizo una peregrinación al Santuario de Fátima, cuando todavía era patriarca de Venecia. |

| Pablo VI 
|
Juan Bautista Montini nació el 26 de septiembre de 1897 en Concesio (Brescia). Fue elegido Papa el 21 de junio de 1963. Falleció el 6 de agosto de 1978.
Continuó el Concilio Vaticano II y lo clausuró en diciembre de 1965. Hizo varios viajes apostólicos alrededor del mundo, comenzando por Tierra Santa.
Entre sus encíclicas, merecen destacar Mysterium Fidei (1965), sobre el Eucarístia; Populorum Progressio (1967), sobre la justicia social; Sacerdotalis Coelibatus (1967), sobre el celibato sacerdotal; Humanae Vitae (1968), sobre la moral sexual.
Al final de la tercera sesión del Concilio (21 de noviembre de 1964), anunció la concesión de la Rosa de Oro al Santuario de Fátima y el 13 de mayo de 1967, cincuentenario de la primera aparición, peregrinó a este Santuario. |

Juan
Pablo I
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Albino Luciani nació en Forno di Canale (Beiluno) el 17 de octubre de 1912. Fue elegido Papa el 26 de agosto de 1978. Falleció repentinamente el 28 de septiembre del mismo año, después de un pontificado de apenas 33 días. Su brevísimo pontificado fue suficiente para que se le llegara a conocer como el Papa de la sonrisa y la sencillez.
Cuando todavía era patriarca de Venecia visitó Fátima el 10 de julio de 1977, y de su encuentro con la hermana Lucía al día siguiente, dió buen testimonio en una revista italiana en que resume sintéticamente el mensaje de Fátima. |

| Juan Pablo II

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Karol Wojtila nació el 18 de mayo de 1920 en Wadovice, Polonia. Fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978. Ha fallecido el día 2 de Abril del 2005. En su primera encíclica, Redemptor Hominis (1979), demuestra cómo la libertad y la dignidad humanas deben ser defendidas por la Iglesia; en la segunda, Dives In Misericordia (1980), desarrolló el tema anterior, apelando por la misericordia en un mundo amenazado por la violencia.
Su tercera encíclica, Laborem Exercens (1981), conmemorativa de los noventas años de la Rerum Novarum, propone un nuevo orden económico basado en el derecho de los trabajadores y en la dignidad del hombre; en la cuarta, Slavorum Apostoli (1981), declaró patronos de europa, juntamente con San Benito, a los santos Cirilo y Metodio; la quinta, Redemptoris Mater (1987), escrita en el Año Santo Mariano, es una extraordinaria presentación de la misión de María en la vida de Cristo y de la Iglesia; en la sexta, Redemptoris Custos, hace una reflexión sobre la figura de San José.
Continuó los viajes apostólicos, uno de los cuales fue al Santuario de Fátima el 13 de mayo de 1982, para agradecer a Nuestra Señora de Fátima haberle salvado la vida, exactamente un año antes, en el atentado de la Plaza de San Pedro. Ese día consagró el mundo una vez más a nuestra Señora, renovándola el año 1984 en la Plaza de San Pedro ante la imagen de Nuestra Señora de Fátima, llegada desde la capilla de las Apariciones. En esa ocasión ofreció uno de los proyectiles que le alcanzaron, hoy engastado en la corona preciosa de la misma imagen. Visitó de nuevo Fátima en 1991, y agradeció a la Santísima Virgen la resolución de los acontecimientos en los países del Este de Europa. |
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