13 DE MAYO

                 

                                                 "Rezad El Santo Rosario con amor , devoción y verdadera confianza en el Señor"                             

"Rezad El Santo Rosario con amor , devoción y verdadera confianza en el Señor"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

12 de Mayo del 2007 - Santuario de Fátima (Portugal)

Procesión nocturna de las antorchas

 

13 de Mayo del 2007 - Santuario de Fátima (Portugal)

Despedida de Nuestra Señora la Virgen de Fátima

Aparición del 13 de mayo de 1917

Llevando a su rebaño fuera de Aljustrel en la mañana del 13 de mayo, la fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, los tres niños pasaron Fátima, donde se encontraban la parroquia y el cementerio, y prosiguieron más o menos un kilómetro hacia el norte a las pendientes de Cova. Aquí dejaron que sus ovejas pastorearan mientras ellos jugaban en la pradera que tenía uno que otro árbol de roble. Después de haber tomado su almuerzo alrededor del mediodía decidieron rezar el rosario, aunque de una manera un poco truncada, diciendo sólo las primeras palabras de cada oración. Al instante, ellos fueron sobresaltados por lo que después describieron como un "rayo en medio de un cielo azul". Pensando que una tormenta se acercaba se debatían si debían tomar las ovejas e irse a casa. Preparándose para hacerlo fueron nuevamente sorprendidos por una luz extraña.


Comenzamos a ir cuesta abajo llevando a las ovejas hacia el camino. Cuando estabamos en la mitad de la cuesta, cerca de un árbol de roble (el gran árbol que hoy en día está rodeado de una reja de hierro), vimos otro rayo, y después de da unos cuantos pasos más vimos en un árbol de roble (uno más pequeño más abajo en la colina) a una señora vestida de blanco, que brillaba más fuerte que el sol, irradiando unos rayos de luz clara e intensa, como una copa de cristal llena de pura agua cuando el sol radiante pasa por ella. Nos detuvimos asombrados por la aparición. Estabamos tan cerca que quedamos en la luz que la rodeaba, o que ella irradiaba, casi a un metro y medio.

Por favor no teman, no les voy a hacer daño

Lucía respondió por parte de los tres, como lo hizo durante todas las apariciones

¿De dónde eres?

Yo vengo del cielo.

La Señora vestía con un manto puramente blanco, con un borde de oro que caía hasta sus pies. En sus manos llevaba las cuentas del rosario que parecían estrellas, con un crucifijo que era la gema más radiante de todas. Quieta, Lucía no tenía miedo. La presencia de la Señora le producía solo felicidad y un gozo confiado.

"¿Que quieres de mi?"

Quiero que regreses aquí los días trece de cada mes por los próximos seis meses a la misma hora. Lugo te diré quien soy, y qué es lo que más deseo. Y volveré aquí una séptima vez.

" ¿Y yo iré al cielo?"

Sí, tu irás al cielo.

" ¿Y Jacinta?"

Ella también irá

"¿Y Francisco?"

El también, amor mío, pero primero debe decir muchos Rosarios

La Señora miró a Francisco con compasión por unos minutos, matizado con una pequeña tristeza. Lucía después se recordó de algunos amigos que habían fallecido.

"¿Y María Neves está en el cielo?

Si, ella esta en el cielo

"¿y Amelia?"

Ella está en el purgatorio.

Se ofrecerán a Dios y tomarán todos los sufrimientos que El les envíe?

¿En reparación por todos los pecados que Le ofenden y por la conversión de los pecadores?

"Oh Sí, lo haremos"

Tendrán que sufrir mucho, pero la gracia de Dios estará con ustedes y los fortalecerá.

Lucía relata que mientras la Señora pronunciaba estas palabras, abría sus manos, y

Fuimos bañados por una luz celestial que parecía venir directamente de sus manos. La realidad de esta luz penetró nuestros corazones y nuestras almas, y sabíamos que de alguna forma esta luz era Dios, y podíamos vernos abrazada por ella. Por un impulso interior de gracia caímos de rodillas, repitiendo en nuestros corazones: "Oh Santísima Trinidad, te adoramos. Mi Dios, mi Dios, te amo en el Santísimo Sacramento"

Los niños permanecían de rodillas en el torrente de esta luz maravillosa, hasta que la Señora habló de nuevo, mencionando la guerra en Europa, de la que tenían poca ninguna noción.

Digan el Rosario todos los días, para traer la paz al mundo y el final de la guerra.

Después de esto ella se comenzó a elevar lentamente hacia el este, hasta que desapareció en la inmensa distancia. La luz que la rodeaba parecía que se adentraba entre las estrellas, es por eso que a veces decíamos que vimos a los cielos abrirse.

 

 

Aparición del 13 de Julio de 1917

Mientras se acercaba la fecha de Julio Lucía continuaba turbada por las palabras de su pastor que advertía que el diablo podría estar detrás de estas apariciones. Finalmente, ella le confió a Jacinta que su intención era de no ir. Pero cuando el día finalmente llegó, sus miedos y ansiedades se desaparecieron, de manera que a las doce estaba en Cova con Jacinta y Francisco, esperando la llegada de la bella Señora.

La aparición del 13 de julio probó ser en muchas formas la parte más controversial del mensaje de Fátima, proveyendo un secreto en tres partes que los niños guardaron celosamente. Las primeras dos partes, la visión del infierno y la profecía del futuro rol de Rusia y cómo prevenirlo, no serían reveladas hasta que Lucía las escribiera en su tercer diario, en obediencia al obispo, en 1941. La tercera parte, comúnmente conocido como el Tercer Secreto, fue más tarde comunicado al obispo, quien lo envió sin leer al Papa Pío XII.

Unos minutos después de haber llegado a Cova da Iria, cerca del encino, donde un gran número de personas estaban rezando el Rosario, vimos un flash de luz una vez más, y un momento después Nuestra Señora se apareció en el encino.

"Lucía", dijo Jacinta, "habla. La Señora te está hablando"

"¿Si? Dijo Lucía. Ella habló humildemente, pidiendo perdón por sus dudas con todos sus gestos, y le dijo a la Señora "¿Qué quieres de mi?

Quiero que vengan aquí el día trece del mes que viene. Continúen diciendo el Rosario todos los días en honor a Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque sólo ella puede obtenerlo.

"Sí, Sí"

" Yo quisiera preguntarle quien es usted, y si puede hacer un milagro para que todo el mundo sepa a ciencia cierta que se ha aparecido"

Deben venir aquí todos los meses, y en octubre yo te diré quien soy y lo que quiero. Después haré un milagro para que todos crean.

Por tanto segura de lo que hacía, Lucia comenzó a poner ante la Señora las peticiones que todos le habían confiado. La Señora dijo muy gentilmente que ella curaría a algunos, pero que a otros ella no curaría.

"¿Y el hijo paralítico de Maria da Capelinha?"

No, no será curado ni de su enfermedad ni de su pobreza, y debe de asegurarse de decir el Rosario junto a su familia todos los días.

Otro caso encomendado por Lucía a la Señora fue el de una mujer enferma de Atougia quien pidió que se la llevaran al cielo.

Dile que no tenga prisa. Dile que yo sé muy bien cuando yo vendré a buscarla.

Hagan sacrificios por los pecadores, y digan seguido, especialmente cuando hagan un sacrificio: Oh Jesús, esto es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores, y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

Mientras Nuestra Señora decía estas palabras abrió sus manos una vez más, como lo había hecho en los dos meses anteriores. Los rayos de luz parecían penetrar la tierra, y vimos como si fuera un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban demonios y almas en forma humana, como tizones transparentes en llamas, todos negros o color bronce quemado, flotando en el fuego, ahora levantados en el aire por las llamas que salían de ellos mismos junto a grandes nubes de humo, se caían por todos lados como chispas entre enormes fuegos, sin peso o equilibrio, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo. (debe haber sido esta visión la que hizo que yo gritara, como dice la gente que hice). Los demonios podían distinguirse por su similitud aterradora y repugnante a miedosos animales desconocidos, negros y transparentes como carbones en llamas. Horrorizados y como pidiendo auxilio, miramos hacia Nuestra Señora, quien nos dijo, tan amablemente y tan tristemente:

Ustedes han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi Inmaculado Corazón. Si ustedes hacen lo que yo les diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz. Esta guerra cesará, pero si los hombres no dejan de ofender a Dios, otra guerra más terrible comenzará durante el pontificado de Pio XI. Cuando ustedes vean una noche que es iluminada por una luz extraña y desconocida (esto ocurrió en Enero 28, 1938) sabrán que esta es la señal que Dios les dará que indicará que está a punto de castigar al mundo con la guerra y el hambre, y por la persecución de la Iglesia y del Papa.

Para prevenir esto, vengo al mundo para pedir que Rusia sea consagrada a mi Inmaculado Corazón, y pido que los primero Sábados de cada mes se hagan comuniones en reparación por todos los pecados del mundo. Si mis deseos se cumplen, Rusia se convertirá y habrá paz, si no, Rusia repartirá sus errores alrededor del mundo, trayendo nuevas guerras y persecuciones a la Iglesia, los justos serán martirizados y el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, ciertas naciones serán aniquiladas. Pero al final mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre consagrará a Rusia a Mi, y esta será convertida y el mundo disfrutará de un período de paz. En Portugal la fe siempre será preservada…(Aquí viene la parte del secreto que aún no ha sido revelado). Recuerden no deben decirle esto a nadie más que a Francisco.

Cuando ustedes recen el Rosario, digan después de cada misterio: O mi buen Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva a todas las almas al cielo especialmente a las más necesitadas de tu divina Misericordia.

" ¿Hay algo más que quieras de mi?"

No, no quiero más nada de ti hoy.

Luego, al igual que antes Nuestra Señora comenzó a ascender hacia el Este, hasta que finalmente desapareció en la inmensa oscuridad del firmamento.

La posesión del Secreto probó ser una gran prueba para los tres pequeños. La familia, los vecinos, seguidores de la aparición, hasta el clero, trató sin éxito que fuera revelado. Finalmente, en cuanto el día de la aparición se acercaba hasta el gobierno civil, que era secular y venenosamente anticlerical, alarmado por el número de personas que estaban interesándose en los eventos de Fátima, atentaron con arrebatárselos y en el proceso exponer a la Iglesia como colaboradora en un fraude.

Apariciones del Ángel de Portugal

Antes de las apariciones de Nuestra Señora, Lucía, Francisco y Jacinta (Lucía de Jesús dos Santos, y sus primos Francisco y Jacinta Marto, todos residentes en la aldea de Aljustrel, parroquia de Fátima) tuvieron tres visiones del Ángel de Portugal, o de la Paz.

Primera Aparición del Ángel

La primera aparición del Ángel tuvo lugar en la primavera o en el verano de 1916, en una gruta del “outeiro do Cabeço”, cerca de Aljustrel, y se desarrolló de la siguiente manera, conforme narra la Hna. Lucía:

Sólo habíamos jugado unos momentos cuando un viento fuerte sacude los árboles y nos hace levantar la vista para ver qué pasaba, pues el día estaba sereno. Comenzamos a ver, a cierta distancia, sobre los árboles que se extendían en dirección al este, una luz más blanca que la nieve, con la forma de un joven transparente más brillante que un cristal atravesado por los rayos del sol.

A medida que se aproximaba fuimos distinguiendo sus facciones: era un joven de unos catorce o quince años, de una gran belleza. Estábamos sorprendidos y absortos; no decíamos ni una palabra.

Al llegar junto a nosotros nos dijo:

– “No temáis, soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo”.

Y arrodillándose, inclinó su frente hasta el suelo. Llevados por un movimiento sobrenatural, le imitamos y repetimos las palabras que le oímos pronunciar:

– “Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman”.

Después de repetir esto tres veces se irguió y dijo:

– “Rezad así. Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas”.

Y desapareció.

El ambiente sobrenatural que nos rodeaba era tan intenso, que casi no nos dimos cuenta de nuestra propia existencia durante mucho tiempo y permanecimos en esta posición en que nos había dejado repitiendo siempre la misma oración. La presencia de Dios se sentía tan intensa y tan íntima que ni entre nosotros nos atrevíamos a hablar. Al día siguiente todavía sentíamos nuestro espíritu envuelto por esa atmósfera, que sólo muy lentamente desapareció.

Ninguno pensó en hablar de esta aparición ni en recomendar secreto. Se imponía por sí solo. Era tan íntima, que no era fácil decir sobre ella la menor palabra. Quizá nos hizo tan fuerte impresión por ser la primera en que así se manifestaba.

Segunda Aparición del Ángel

La segunda aparición ocurrió en el verano de 1916, sobre el pozo de la casa de los padres de Lucía, junto al cual jugaban los niños. Así narra la Hna. Lucía lo que entonces les dijo el Ángel a ella y a sus primos:

– ¿Qué hacéis? Rezad, rezad mucho. Los Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.

Pozo de la casa de Lucía

Pozo de la casa de Lucía, en donde
apareció el Ángel a los pastorcitos
por segunda vez.


 

– ¿Cómo nos tenemos que sacrificar?, pregunté.

– De todo lo que podáis, ofreced a Dios un sacrificio de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así la paz sobre vuestra patria. Yo soy su ángel de la guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con resignación el sufrimiento que Nuestro Señor os envíe.

Y desapareció. Estas palabras del Ángel se grabaron en nuestro espíritu como una luz que nos hacía comprender quién era Dios, cómo nos amaba y quería ser amado; el valor del sacrificio y cómo le era agradable; y cómo en atención a él, convertía a los pecadores.

Tercera Aparición del Ángel

La tercera aparición ocurrió al final del verano o principio del otoño de 1916, nuevamente en la Gruta del Cabeço y, siempre de acuerdo con la descripción de la Hna. Lucía, transcurrió de la siguiente forma:

En cuanto llegamos allí, de rodillas, con los rostros en tierra, comenzamos a repetir la oración del Ángel: “Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo...” No sé cuantas veces habíamos repetido esta oración cuando advertimos que sobre nosotros brillaba una luz desconocida. Nos incorporamos para ver lo que pasaba y vemos al Ángel trayendo en la mano izquierda un cáliz sobre el cual está suspendida una hostia de la que caían, dentro del cáliz, algunas gotas de sangre. Dejando el cáliz y la hostia suspendidos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces la oración:

– Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo: yo te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los infinitos méritos de su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores.

Después se levantó, tomó de nuevo en la mano el cáliz y la hostia, y me dio la hostia a mí. Lo que contenía el cáliz se lo dio a beber a Jacinta y a Francisco, diciendo al mismo tiempo:

– Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.

De nuevo se postró en tierra y repitió con nosotros otras tres veces la misma oración: – “Santísima Trinidad...” Y desapareció.

Llevados por la fuerza de lo sobrenatural que nos envolvía, imitábamos al Ángel en todo, es decir, nos postrábamos como él y repetíamos las oraciones que él decía. La fuerza de la presencia de Dios era tan intensa, que nos absorbía y aniquilaba casi por completo. Parecía como si nos hubiera quitado por un largo espacio de tiempo el uso de nuestros sentidos corporales. En esos días, hasta las acciones más materiales las hacíamos como llevados por esa misma fuerza sobrenatural que nos empujaba. La paz y felicidad que sentíamos era grande, pero sólo interior; el alma estaba completamente concentrada en Dios. Y al mismo tiempo el abatimiento físico que sentíamos era también fuerte.

No sé por qué las apariciones de Nuestra Señora producían en nosotros efectos muy diferentes. La misma alegría íntima y la misma paz y felicidad, pero en vez del abatimiento físico, sentíamos una cierta agilidad expansiva; en vez del aniquilamiento ante la divina presencia, era un exultar de alegría; en vez de esa dificultad para hablar, un cierto entusiasmo comunicativo. No obstante, a pesar de todos estos sentimientos, yo sentía la inspiración de callar, sobre todo algunas cosas. En los interrogatorios, esta inspiración interior me indicaba las respuestas que, sin faltar a la verdad, no descubriesen lo que debía por entonces ocultar.

Las apariciones del Ángel, en 1916, fueron precedidas por otras tres visiones, de abril a octubre de 1915, en las cuales Lucía y otras tres pastorcitas (María Rosa Matías, Teresa Matías y María Justino) vieron, también en el outeiro do Cabeço y suspendida en el aire sobre la arboleda del valle, como una “nube más blanca que la nieve, algo transparente y con forma humana”. Era “una figura como si fuese una estatua de nieve a quien los rayos del sol hacían algo transparente”. La descripción es de la propia Hna. Lucía.

(Texto tomado del libro Fátima: ¿Mensaje de Tragedia o de Esperanza?, pp. 27-

 

 

Fátima y los Papas......

Desde que Nuestra Señora se apareció a los pastorcillos, han habido siete mandatos papales: Benedicto XV, Pio XI, Pio XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.

 

 Benedicto XV

Tiago Della Genga nació en Génova el 21 de noviembre de 1854. Fue elegido Papa el 3 de septiembre de 1914. Falleció el 22 de enero de 1922.

Su pontificado estuvo dominado por la Primera Guerra Mundial y por sus consecuencias. Hizo innumerables llamadas a la paz. Son conocidas sus intervenciones del 5 de mayo de 1917, recomendando la oración por la paz, principalmente a los niños, y del 1 de agosto de ese mismo año, proponiendo a las potencias beligerantes un programa de 7 puntos en el que se propugnaba una paz basada en la justicia y no en el triunfo militar.

Fue también llamado el "Papa de las misiones" por su interés por la causa de la evangelización a través de la formación del clero indígena.

Bajo su pontificado tuvieron lugar las apariciones de Fátima.

 Pio XI

Aquiles Ratti nació el 31 de mayo de 1857 en Desio (Milán). Fue elegido Papa el 6 de febrero de 1922.

En su primera encíclica, Urbi Arcano (1922), inauguró la reforma de la acción católica, surgida para llevar a cabo una estrecha colaboración entre laicos y la jerarquía en el apostolado de la Iglesia. Instituyó la fiesta de Cristo Rey (1925). Con la encíclica Quadragesimo Anno reafirmó y desarrolló la doctrina social de León XIII (1931).

Su mayor éxito diplomático fueron los pactos de Letrán (1929), por los cuales se regulaban las relaciones con Italia y era fundado el estado del Vaticano, independiente y neutral. Condenó el comunismo ateo y el nazismo.

En 1929 dió una clara muestra de su creencia en la veracidad de las apariciones de Fátima, distribuyendo estampas a los alumnos del Colegio Portugués de Roma y bendiciendo una imagen de Nuestra Señora de Fátima para el mismo colegio.

 

 

Pio XII

 

Eugenio Pacelli nació en Roma el 2 de marzo de 1876. Fue consagrado obispo el 13 de mayo de 1917, día de la primera aparición de Nuestra Señora en Fátima. Fue elegido Papa el 2 de marzo de 1939. Falleció el 9 de octubre de 1958.

Considerado también el Papa de la paz, luchó, aunque sin conseguirlo, para impedir que se desatara la II Guerra Mundial. En su primer mensaje de Navidad (1939), formuló los principios esenciales para alcanzar la paz:desarme general, reconocimiento de los derechos de las minorias, derecho de todas las naciones a su independencia. Durante la guerra dirigió un vasto programa de ayuda a las víctimas del conflicto, especialmente a los prisioneros de guerra.

Entre su encíclicas más célebres, se cuenta la Mystici Christi, sobre la naturaleza de la Iglesia como cuerpo místico de Cristo (1943); Divino Afflante Spiritu, sobre la Sagrada Escritura (1943); Mediator Dei, sobre la liturgia (1947).

Ferviente devoto de Nuestra Señora, definió el dogma de la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos (1951)y dedicó una encíclica a su realeza. Fue gran impulsor del mensaje de Fátima: envió un delegado a coronar la imagen de Nuestra Señora de Fátima (1946) y señaló para Fátima la clausura del Año Santo de 1950-1951.

 

 

Juan XXIII 

Angello José Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte (Bérgamo). fue elegido Papa el 28 de octubre de 1858. Murió el 3 de junio de 1963.

El 25 de enero de 1959 anunció un sínodo diocesano para Roma, la convocatoria de un Concilio Ecuménico y la revisión de Código del Derecho Canónigo. Su obra fundamental fue el Concilio Vaticano II, iniciado en 1962 y terminado en 1965, ya en el siguiente pontificado.

Sus encíclicas tuvieron un cuño eminentemente pastoral: Ad Petri Cathedram (1959), en la que sostenía que la verdad, la unidad y la paz debían ser promovidas en un espíritu de amor, y saludaba a los no católicos como hermanos separados; Mater Et Magistra (1961), desarollando la doctrina social de León XIII y Pío XI; Pacem In Terris (1963), en la que explicaba que el respeto de los derechos y deberes del hombre son el fundamento de la paz mundial, y exhortaba a la convivencia pacífica.

Hizo una peregrinación al Santuario de Fátima, cuando todavía era patriarca de Venecia.

 

 Pablo VI

Juan Bautista Montini nació el 26 de septiembre de 1897 en Concesio (Brescia). Fue elegido Papa el 21 de junio de 1963. Falleció el 6 de agosto de 1978.

Continuó el Concilio Vaticano II y lo clausuró en diciembre de 1965. Hizo varios viajes apostólicos alrededor del mundo, comenzando por Tierra Santa.

Entre sus encíclicas, merecen destacar Mysterium Fidei (1965), sobre el Eucarístia; Populorum Progressio (1967), sobre la justicia social; Sacerdotalis Coelibatus (1967), sobre el celibato sacerdotal; Humanae Vitae (1968), sobre la moral sexual.

Al final de la tercera sesión del Concilio (21 de noviembre de 1964), anunció la concesión de la Rosa de Oro al Santuario de Fátima y el 13 de mayo de 1967, cincuentenario de la primera aparición, peregrinó a este Santuario.

Juan Pablo I

Albino Luciani nació en Forno di Canale (Beiluno) el 17 de octubre de 1912. Fue elegido Papa el 26 de agosto de 1978. Falleció repentinamente el 28 de septiembre del mismo año, después de un pontificado de apenas 33 días.

Su brevísimo pontificado fue suficiente para que se le llegara a conocer como el Papa de la sonrisa y la sencillez.

Cuando todavía era patriarca de Venecia visitó Fátima el 10 de julio de 1977, y de su encuentro con la hermana Lucía al día siguiente, dió buen testimonio en una revista italiana en que resume sintéticamente el mensaje de Fátima.

 

 Juan Pablo II

   

Karol Wojtila nació el 18 de mayo de 1920 en Wadovice, Polonia. Fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978. Ha fallecido el día 2 de Abril del 2005.

En su primera encíclica, Redemptor Hominis (1979), demuestra cómo la libertad y la dignidad humanas deben ser defendidas por la Iglesia; en la segunda, Dives In Misericordia (1980), desarrolló el tema anterior, apelando por la misericordia en un mundo amenazado por la violencia.

Su tercera encíclica, Laborem Exercens (1981), conmemorativa de los noventas años de la Rerum Novarum, propone un nuevo orden económico basado en el derecho de los trabajadores y en la dignidad del hombre; en la cuarta, Slavorum Apostoli (1981), declaró patronos de europa, juntamente con San Benito, a los santos Cirilo y Metodio; la quinta, Redemptoris Mater (1987), escrita en el Año Santo Mariano, es una extraordinaria presentación de la misión de María en la vida de Cristo y de la Iglesia; en la sexta, Redemptoris Custos, hace una reflexión sobre la figura de San José.

Continuó los viajes apostólicos, uno de los cuales fue al Santuario de Fátima el 13 de mayo de 1982, para agradecer a Nuestra Señora de Fátima haberle salvado la vida, exactamente un año antes, en el atentado de la Plaza de San Pedro. Ese día consagró el mundo una vez más a nuestra Señora, renovándola el año 1984 en la Plaza de San Pedro ante la imagen de Nuestra Señora de Fátima, llegada desde la capilla de las Apariciones. En esa ocasión ofreció uno de los proyectiles que le alcanzaron, hoy engastado en la corona preciosa de la misma imagen. Visitó de nuevo Fátima en 1991, y agradeció a la Santísima Virgen la resolución de los acontecimientos en los países del Este de Europa.